Artículo publicado en el nº 107 (22 de Julio, 2001) de
Domingo Express (suplemento dominical de
Diario16). Copyright Ediciones Periodísiticas S.L., Capitán Haya 1, Madrid
Nudistas, cuerpo y mente libres bajo el sol
Practicar el
naturismo o, lo que es lo mismo, quitarse la ropa para disfrutar del contacto
con la naturaleza, representa todo un estilo de vida al que cada año se
apuntan más seguidores en España. Al contrario de lo que muchos todavía
piensan, el desnudarse junto a otras personas no es un delito o un acto de
pornografía, sino un intento de integrarse en el entorno y sentirse libres,
física y mentalmente. El naturismo, además, ayuda a la aceptación del propio
cuerpo tal y como es y proporciona confianza en uno mismo.
Texto: Marisol Artica
"Me llamo Estaban. Mi primera experiencia nudista fue hace tres años en la
playa de Mar Bella en Barcelona. Me costó un poco de valor decidirme a ir a
esa playa por lo de siempre: que si me vería alguien, que si iba a estar
cómodo, que cómo reaccionaría ante tantas personas así... Cuando llegué al
límite de la playa, me animé y me encantó, en primer lugar, el buen ambiente
que había. Me fui a un lugar en el que poner la toalla, me quité la ropa y
tras un minuto en bañador, me lo quité también. Fue genial, todos los miedos
desaparecieron de repente, y sentí que no había nada que esconder, sólo una
sensación de naturalidad, de confianza única. Y lo de bañarse, nadar y
después secarse al sol desnudo es una sensación de libertad que no se puede
comparar a la de hacerlo en bañador. Me pareció que todos allí formábamos
una especie de grupo de amigos unidos por una afición común, el naturismo,
que además, ayuda a ver a los demás con más tolerancia y comprensión, pues
nada mejor que estar desnudo para ver que todos somos iguales. Desde ese día,
practico el nudismo siempre que voy a la playa".
Esteban es sólo uno más de las miles de personas que cada año descubren el
naturismo, todo un estilo de vida "en armonía con la naturaleza,
caracterizado por la práctica del desnudo en común, con la intención de
favorecer el respeto por uno mismo, por los demás y por el medio
ambiente", según definición oficial dada por la Federación Internacional de
Naturismo (FIN). No obstante, España es uno de los países más atrasados en
esta práctica en comparación al resto de Europa. Por ejemplo, en Francia,
hay 87.000 federados frente a los 1.600 españoles, aunque, según cálculos
aproximados de la FEN, más de 60.000 personas no asociadas practican el
naturismo en nuestro país. Además, el número de nudistas crece sin parar.
Así lo demuestra el hecho de que en los últimos veinte años se haya
multiplicado por cinco el número de asociaciones naturistas en España: de
las tres existentes en 1981 -fecha de fundación de la FEN- se ha pasado a
las 16 actuales, repartidas por toda la geografía española.
También en 1995 se produjo un gran avance para la práctica del naturismo,
ya que ese año se retiraron del código penal los delitos de escándalo. Sólo
se mantuvo la penalización sobre los actos de carácter sexual realizados en
presencia de menores o deficientes mentales, lo que, por supuesto, nada
tiene que ver con el nudismo. En consecuencia, no sólo actualmente no existe
ninguna ley nacional o regional que penalice la desnudez, sino que la
libertad de imagen recogida en la Constitución ampara el derecho de cada
persona a vestir como le apetezca o, si lo prefiere, a no hacerlo. Algunas
comunidades como Cataluña ha aprobado además un proyecto no de ley que
insta a los Ayuntamientos a no poner trabas a las personas que quieran
practicar el naturismo.
Las razones que pueda tener cada uno para apuntarse a esta práctica pueden
cambiar, pero la comodidad o la sensación de libertad física que da el
quitarse la ropa y sentir el contacto directo de la brisa, el sol y el agua
en todo el cuerpo, no tiene precio para todos ellos. Además, según los
defensores de esta práctica, el naturismo también produce una liberación
mental, ya que, sin ropa, no existen diferencias, todas las personas son
iguales. Según María Fernanda Nevado, presidenta de la FEN y del Club
Catalá de Naturisme (CCN), el nudismo "es muy bueno para la salud mental y
física, porque estás aceptando tu cuerpo tal como es, tengas la edad que
tengas. El tiempo es implacable y llegar a los 60 años y poder desnudarse
con toda naturalidad lleva a aceptarse a uno mismo".
Ismael Rodrigo Rodríguez, vicepresidente de la FEN y presidente de la
Asociación de Desarrollo Naturista de Madrid, asegura además que los
naturistas "son más sanos sexualmente, porque no sufren los traumas que
produce ir tapados con la ropa. Normalmente, se relaciona el desnudo con el
sexo, pero los naturistas ven el cuerpo como algo natural, lo aceptan como
son, y cuando quieren mantener relaciones sexuales, pueden disfrutar de
ellos sin complejos".
Para el vicepresidente de la FEN, además, el ambiente en las playas nudistas
es incomparable al de las textiles -donde se usan prendas de vestir-, ya que
"hay más igualdad. La ropa crea distancias, porque a lo mejor uno lleva un
bañador de marca y el otro no. Una vez se ha salvado esa distancia con la
desnudez, resulta mucho más fácil acercarse. Además, como compartes una
aficción común, te sientes más cercano al que se encuentra a tu lado, te
identificas con él. En las playas y centros nudistas existe una conciencia
de grupo. Puedes hacer amistades para toda la vida".
También para los más pequeños es beneficioso el naturismo. Varios estudios
han demostrado que los niños educados en un ambiente donde la desnudez se
acepta como algo natural tienen más confianza en sí mismo, aceptan su
cuerpo tal y como es y desarrollan una vida sexual más sana. En resumen, el
naturismo, lejos de perjudicar a los niños, ejerce una influencia positiva
en el desarrollo psicológico de éstos.
Por si todos estos motivos no fueran suficientes para que cualquiera se
anime a quitarse la ropa en casa, en la playa o en un centro nudista, un
autor llamado K. Bacher ha recopilado 205 razones para practicar el
naturismo. Algunas de ellas son tan convincentes y actuales como que el
nudismo rompe con la represión que la mujer ha sufrido durante siglos, ya
que, según Bacher, "al negarse a aceptar la necesidad de 'protegerse' a sí
misma cubriendo su cuerpo, la mujer gana poder". Otra de las razones de
Bacher es que "la vestimenta nos aisla del mundo que nos rodea, inhibiendo
la habilidad de la piel de censar el entorno e irritándola artificialmente".
Pero no todo son glorias para los naturistas. Aunque en general la sociedad
acepta bien el deseo de algunas personas de desnudarse en las playas, según
Ismael Rodrigo, vicepresidente de la FEN, sigue habiendo "gente que piensa
que el nudismo es un delito y personas pocos tolerantes. Se trata de un
problema de información que, por otra parte, es comprensible, porque, si
desde pequeños les ha dicho 'marrano, vístete', acaban considerando el
desnudo como algo incorrecto".
A veces, esto sucede hasta el extremo de que algunos naturistas son agredidos
físicamente si se atreven a cruzar las barreras que separan playas nudistas
y textiles. Así le sucedió sin ir más lejos, a Ismael Rodrigo, en la playa
valenciana de Malvasur, en Sagunto: "en la zona naturista no había duchas,
así que teníamos que entrar en la textil para ducharnos. Cuando yo lo hice,
empezaron a tirarme piedras y sé que le ha ocurrido a más personas en el
mismo lugar".
El vicepresidente de la FEN se queja de que, a menudo, las señalizaciones en
las playas para delimitar las zonas nudistas perjudican más que benefician
al naturista, que, al fin y al cabo, es libre de andar desnudo por donde
quiera.
Otro problema que afecta a las personas que practican el nudismo es la falta
de piscinas y centro naturistas. Actualmente, sólo existen en España dos
piscinas abiertas a naturistas (la de Artxanda, en Bilbao, y la de Bernat
Picornell, en Barcelona), y en ambos casos, durante un horario muy reducido.
En este aspecto, España se encuentra tan atrasada que Madrid es la única
capital europea sin una piscina abierta a nudistas. En la capital del país,
las personas que practican el naturismo sólo disponen de dos solarium, donde
deben ponerse el bañador para meterse en el agua.
Otro de los aspectos en que España se queda atrás es la falta de centros
naturistas. Ahora mismo, en la geografía española sólo existen dos hoteles
nudistas -uno en Vera (Almería) y otro, abierto recientemente, en Lanzarote-
mientras que el número de campings y complejos de apartamentos apenas pasa
de veinte. Esta baja oferta de turismo naturista demuestra, según María
Fernanda Nevado, presidenta de la FEN, "la diferencia entre la mentalidad
española y la francesa. Allí, cada año se obtienen en divisas unas
cantidades enormes gracias al turismo naturista, al igual que en Croacia. Si
España tuviera una oferta mayor de centros nudistas, los turistas europeos
se vendrían a España por su clima cálido". Para Ismael Rodrigo, "el
naturismo es un negocio: mueve miles de millones y garantiza puestos de
trabajo. Eso se está perdiendo en nuestro país".