Artículo publicado en el nº 40 (Julio de 2001) de la revista Vital.
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La belleza del Nudismo
Texto: Octavi Piulats
Históricamente siempre ha habido una estrecha
relación -no completamente coincidente- entre el naturismo, la medicina
natural y el nudismo. Y es que, con la llegada del verano y el buen tiempo,
la Naturaleza nos brinda una ocasión de oro para que, a través del desnudo,
entremos en un contacto mucho más directo con la Naturaleza y sus cuatro
elementos.
En este artículo, nos sumergimos en el mundo del nudismo
y presentamos las claves para practicar la denominada Cultura del Cuerpo
Libre y sus beneficios tanto higiénicos como mentales.
La desnudez original
El mito del Paraíso terrenal o Arcadia, transmitido por
la mayoría de las culturas antiguas, nos presenta a Adán y Eva
inconscientes de su desnudez, pero felices en su integración directa con la
Naturaleza y con Dios. Con la explusión del paraíso que simboliza el
fenómeno del origen de la conciencia, Adán y Eva advierten su desnudez, y
es en ese momento cuando se avergüenzan y sienten la necesidad de cubrirse
con pieles. El vestido es, pues, compañero de viaje de la salida del hombre
fuera del paraíso como lo son la enfermedad, la conciencia de la muerte, la
guerra y las desavenencias. El hombre rompe con su estado original y
primigenio y la ropa se convierte en un elemento cultural añadido
necesario en una sociedad llena de tensiones y contradicciones,
dramáticamente alejada de las leyes de la Naturaleza. Así, las partes
sexuales podrían ser un factor de discordia social y emocional y deberán
ser reprimidas y ocultadas. Sin embargo, en todas las culturas queda aún el
recuerdo de la desnudez original y su inocencia positiva, el anhelo de que,
cuando el hombre se posea a sí mismo, el desnudo pueda ser de nuevo posible
como pretende el nudismo moderno.
Exaltación griega de lo natural
La belleza griega encierra en su interior una
exaltación del desnudo como algo natural que nos devuelve a aquel
tiempo en que hombre y Naturaleza no se hallaban en contradicción.
Los desnudos helenos son nobles, armonizan lo natural
con lo más sublime, lo espiritual.
Negatividad de la visión judeocristiana
Con el triunfo de la visión judeocristiana, lo
corporal es condenado como origen de lo negativo. Se sospecha ahora
incluso de la misma naturaleza humana corrompida por el pecado, y la noción
rigorista de pecado y culpa asocia el desnudo con el dolor y el tormento.
De hecho, en el arte cristiano, el único desnudo permitido es el de Cristo
en la cruz, un desnudo inseparable de las heridas, la sangre y el
sufrimiento. La cultura de la Edad Media enfatiza más aun, si cabe, esta
postura: el cuerpo debe ser ocultado y el mismo arte se llena de muertes,
sepulcros y naturalezas extinguidas en un intento por mostrar que lo
importantes es, por encima de todo, la trascendencia.
Fascinación por la belleza
Con el Renacimiento y el redescubrimiento de la cultura
grecorromana, el desnudo vuelve a recuperar la posición que tenía en
Grecia: el hombre del Renacimiento se halla fascinado por la belleza
antigua y trata de integrar el arte griego sin renunciar, por ello, al
cristianismo. Por vez primera podemos contemplar un Jesús desnudo, pero no
sufriente ni victimista, sino heróico, al estilo de Heracles.
El desnudo moderno
Las ciudades de la primera industrialización en Gran
Bretaña, Francia y Alemania vieron nacer los grandes suburbios y, con
ellos, la insalubridad, las pésimas condiciones higiénicas y las
consiguientes enfermedades como la tuberculosis y el tifus. Fue entonces
cuando, primero en Alemania y más tarde en otros países, las gentes de las
clases humildes, hastiadas de la ciudad que vivía de espaldas a la
Naturaleza, empezaron a desarrollar el gozo del desnudo: excursiones
campestres, lucha contra las normas sociales tomando el Sol semidesnudos y
bañándose en ríos y acequias... Es la corriente conocida en Alemania como
Cultura del Cuerpo Libre, pioneros del nudismo centroeuropeo
vinculados al movimiento germano de medicina natural nacido pocos decenios
antes.
Desde la Europa Central, a principios del siglo XX, la
Cultura del Cuerpo Libre se difundió en Francia bajo el nombre genérico de
Naturisme. Con esta denominación, llegó el movimiento a España, lo
cual ha provocado siempre una cierta confusión terminológica. En la
actualidad, bajo de denominación de "naturista" se entiende básicamente
aquella persona que sigue la filosofía global de vuelta a lo natural y
auténtico, frente a lo industrial y artificial.
Nudismo en España
La Cultura del Cuerpo Libre lo tuvo muy difícil en
España. No hay que ocultar que una parte importante de estos primeros
nudistas pertenecía a la ideología anarquista y libertaria o simpatizaba
con ella, dándose una cierta confluencia entre nudismo, anarquismo y
naturismo que marcó, en parte, la evolución posterior del nudismo en
España.
II República: con la II República, llegó un
espacio de libertad y, con él, el nudismo se afianzó de la mano del
movimiento de la medicina natural con grupos como "Helios" (Valencia) y el
grupo "Partenón" (Cataluña) promovido por el naturópata italiano Nicolás
Capo. En el Madrid de los años treinta aparición el colectivo nudista-
naturista "Frutas de la Libertad".
Franquismo: con el franquismo, la represión del
nudismo corrió paralela a la represión sociopolítica. Además de la
persecución de las personas de ideología libertaria, el franquismo
reinstauró la moral católica tridentina y prohibió todas las asociaciones
relacionadas de un modo u otro con el nudismo o la simple vida al aire
libre.
En España, una de las asociaciones pioneras fue el
Club Catalán de Naturismo, con sede en Barcelona, activo impulsor
hasta nuestros días de la Cultura del Cuerpo Libre. Pero pronto, bajo el
rótulo de Asociación Naturista, aparecieron otros centros y asociaciones en
Valencia y Andalucía. A finales del siglo XX, el fenómeno nudista se
disparó, no sólo con la aparición de numerosas playas sino también con los
campings y, recientemente, incluso con un pueblo en recuperación en la
provincia de Tarragona (El Fonoll).
El bañador mental
La Cultura del Cuerpo Libre o nudismo, también denominada
naturismo en los países latinos, implica un retorno a la armonía original
del hombre con la Naturaleza, un retorno al tiempo en el que no existían
la vergüenza ni las normas sociales. Pero esta vuelta no es simétrica ni
absoluta: el nudista actual no se convierte en un cándido homínido, sino que
la vuelta al nudismo se realiza gracias a la evolución cultural plena y
consciente, de forma que lo corporal ahora se halla en armonía con lo mental
y lo espiritual. Por esta razón, el nudismo es un estado evolucionado del
ser humano. De ahí que el nudismo sea mentalmente emancipador y de ahí
también que se encuentre en las antípodas del striptease y la
pornografía.
Bajo las normas sociales actuales, desnudarse todavía
significa mostrar morbosamente un cuerpo y unos genitales ocultos que son
rechazados por el Super Ego en forma de valores judeo-cristianos y que,
paradójicamente, al mismo tiempo, por la represión, pasan a ser fetiches de
la obsesión meramente sexual. Frente a esta visión morbosa del desnudo
lascivo, el nudismo integral propone implícitamente la superación de la
excitación mental provocada por la represión social; la posibilidad de que
hombres y mujeres desnudos convivan en actitudes normales mitigando o
anulando el fetichismo sexual de los genitales. En el nudismo, el hombre
y la mujer se despojan de cualquier actitud mental provocativa y son
capaces de relacionarse más allá de antiguos valores que los condicionan
.
La legislación española actual
Desde la abolición de la Ley del Escándalo Público en
1989, la legislación española no contempla como delito el nudismo. En
realidad, no existe ninguna legislación que impida la desnudez en lugares
públicos. No obstante, la experiencia demuestra que, a menudo, el simple
nudismo es tomado por exhibicionismo o voyeurismo y entonces la autoridad
suele buscar una fórmula jurídica para multar o denunciar.