Artículo publicado en la revista electrónica GAM, en el año 2001
NUDISMO EN GALICIA -Mi mamá no quiere ir...
Texto: Rocío García
Ilustración: Ángel F. La Parra
El uso del traje de baño es irrelevante para
realizar actividades dentro y fuera del agua.
No nos mantiene secos, no nos abriga y no nos
es útil para nadar. Todavía no hace mucho
tiempo, el nudismo estuvo prohibido por ley,
y pocos se atrevían a desafiar al régimen
exhibiendo sus atributos. Ahora que se ha
despenalizado, son muchas las personas
que prefieren seguir poblando las playas con
su desnudez oculta bajo un bonito estampado de
palmeras.
La "tetiña-free", versión autóctona del "top-less", es cada vez más frecuente en las costas gallegas. Inconformistas, feministas o
provocadoras reivindican cada verano su derecho a exhibir un torso bien bronceado. Los hombres llevan años haciéndolo y es probable
que, de continuar esta dinámica, dentro de poco nadie se asuste al ver unos pechos femeninos bajo el sol estival.
Sin embargo, el desnudo integral es mucho menos frecuente debido, probablemente, a la vergüenza a la desnudez aprendida socialmente.
Cada cultura impone sus propios tabúes. Así, las mujeres turcas velaron sus rostros, las chinas ocultaron su pies, las árabes cubrieron
sus nucas y las filipinas consideraron indecente sólo el ombligo. En Palestina, sorprender a una mujer fuera de su casa con la cabeza
descubierta era razón suficiente para el divorcio, y en la Francia del siglo XVIII, mientras eran comunes los escotes vertiginosos, se
consideraba impropio descubrir el hombro. En la España de 1750, los teatros debían tener un muro de unos centímetros para evitar que los
espectadores pudieran ver los tobillos de las actrices.
Actualmente, en nuestra cultura los requerimientos de vestimenta afectan a los genitales en los hombres y a éstos y los senos en las
mujeres. Quienes se oponen invariablemente a esta práctica y defienden y ejercitan el desnudo en común se denominan "naturistas".
Pero el naturismo va más allá de la simple práctica esporádica del nudismo. Es casi una forma de vida que los practicantes recomiendan
a todo el mundo por sus propiedades terapéuticas. Entre ellas, destacan el aumento de la autoestima, la distinción entre desnudez y
sexualidad, la erradicación del exhibicionismo y el "voyeurismo" y la consecución de una vida sexual plena gracias a la aceptación y
reconocimiento del propio cuerpo.
El naturismo gozó de un notable auge en España en los primeros años 30, pero la dictadura franquista anuló totalmente cualquier atisbo de
continuidad, y el nudismo pasó a ser una actividad proscrita que se practicaba a salto de mata, arriesgándose a una detención y una multa
grave, como mínimo. Tras la caída del régimen, en la segunda mitad de los setenta, nacieron en Cataluña y Andalucía asociaciones que
propiciaron la aparición de un naturismo organizado. En Galicia, en el año 83, el "movimiento de liberación de playas" (que trajo consigo 14
detenidos por escándalo público) aportó un nuevo granito de arena a la legalización del nudismo. Poco después, el nudismo dejó de
penalizarse como escándalo público, y actualmente puede practicarse libremente en las playas señalizadas a tal efecto. En el resto, en
principio tampoco supone ningún delito, aunque depende de la voluntad del legislador, y podría llegar a considerarse exhibicionismo.
La playa del Castro de Baroña, en Porto do Son, fue uno de los escenarios de esta guerra contra las ataduras de la vestimenta que tuvo más una dimensión
de juego y de reivindicación de la libertad personal que de revolución naturista. En Baroña los alemanes habían practicado el nudismo desde el
año 75 y, a principios de la década de los 80, intentó erradicarse. Tras la denuncia del sacerdote Sabino Lema y de un guardia civil familiar suyo, se
detuvieron en la playa a un total de catorce personas que fueron llevadas primero a Porto do Son y después a Santiago, donde se les fotografió y se les
midieron los pies como a los delincuentes comunes.
A raíz de este acontecimiento se creó en Galicia la Coordinadora Nudista Ecologista Radical, que actuó durante varios años en toda la península bajo
el lema de San Pablo: "Desnudaos del hombre viejo". Se denunció la agresión y se convocó una manifestación "en pelota picada" desde la playa
hasta el Ayuntamiento de Porto do Son. Sin embargo, la manifestación no llegó a realizarse debido a las precauciones tomadas por las fuerzas de
seguridad.
En Bascuas sí hubo manifestaciones con pancartas que tuvieron como saldo tres detenidos más.
Durante el juicio de los detenidos en Baroña la defensa denunció también por escándalo público a Manuel Fraga y Felipe González, ya
que la ley vigente obligaba a salir del agua en albornoz y Fraga utilizaba la "bomba de palomares" y el entonces presidente del
gobierno se decantaba por la atrevida tanga. Todas estas anécdotas y muchas otras saldrán pronto a la luz con la publicación del libro
"Guerra al desnudo para seguir jugando", de Miguel Cancio, uno de los líderes del movimiento nudista gallego en los años 80 y actual
sociólogo de la Universidad de Santiago.
La playa de Barra (Vigo) fue otra de las pioneras en la implantación del nudismo. La playa estaba dividida en dos partes, una de común
uso nudista y otra no. Cuando los naturistas empezaron a invadir también la parte no nudista a principios de los 80, los lugareños
acudieron a la playa armados con hoces y rastrillos. En este caso fue necesario enviar retenes policiales no para detener a los nudistas -aunque también hubo
alguna detención-sino para protegerlos de los vecinos, que estaban dispuestos a lincharlos. Años después de la guerra nudista en esta
playa se pudieron ver familias enteras practicando el nudismo. Domingueros con mantel, sombrilla y fiambrera practicando el
desnudo integral.
Por otra parte, en Barra y Barrañán (Coruña) el movimiento de liberación gay hizo que estas playas nudistas se utilizasen a finales
de los 80 también como lugares de contacto homosexual, condición que la de Barrañán sigue manteniendo hoy en día, y como tal
aparece todavía en las guías homosexuales.
Pero el movimiento nudista gallego también traspasó fronteras. En Teresitas (Tenerife) existía un conflicto entre los adeptos al top-less
y las gentes un poco más beatas. La Coordinadora Naturista Ecologista Radical apoyó el movimiento nudista canario inventándo
y publicitando en las islas el "platanito pelado" y el "guanche despelotado", que vendrían a ser el equivalente a los términos acuñados en Galicia de "tetiña, cuíño
y carrachudiña free". Se convocó en Radio Club una manifestación bajo la advocación de Santa Teresa y su "Vivo sin vivir en mí y tan
alta vida desnudo espero que si no pongo en pelotas a tanto carcamal me muero". Fue sólo una manifestación virtual que no
llegó a celebrarse debido al revuelo levantado sólo con su anuncio, circunstancia de la que se alegraron bastante los organizadores, ya
que había un buen número de vecinos esperándoles armados.
El nudismo gallego llegó incluso a oídos del Papa. Durante una de sus visitas, la Coordinadora Nudista Ecologista convocó un
"Xacobeo en cueros vivos" y remitió una carta a Su Santidad defendiendo el nudismo cómo mejor manera de llegar hasta Dios.
Y es que Galicia es casi un paraíso naturista si la comparamos con otras regiones. En algunas comunidades norteamericanas, por
ejemplo, aunque es legal exhibir Penthouse en los escaparates, no se permite a las madres que descubran sus pechos en público
para amamantar a sus bebés.
En Galicia existen en total 57 playas o calas más o menos nudistas, aunque sólo 18 de ellas están autorizadas. Para que una
playa se autorice como nudista es necesario solicitarlo previamente al Ayuntamiento al que pertenece, y luego señalizarla
como tal. Normalmente, las playas autorizadas son zonas escondidas que la costumbre ha ido consolidando como nudistas,
y en las que los "textiles" (los que prefieren utilizar traje de baño) son la excepción. Las autorizaciones son temporales y,
normalmente, han de renovarse cada año.
Las playas gallegas autorizadas para la práctica del nudismo son Lumebo, Barrañán, Niñóns, Morro y Area Longa en la provincia de
Coruña. Bastiagueiriño estuvo autorizada en 1985. En Pontevedra son Castiñeira, Abelleira, Canelas, Con do Corvo, Agueira, y Barreiro, todas
ellas en O Grove; Bascuas, Barra y Donón en Sanxenxo; Sartaxens y Melide (Isla de Ons) en Bueu; y las playas de Figueiras y San Martiño
en las Islas Cíes.
En Lugo, aunque existen tres playas nudistas (la de los Alemanes en Foz, la de Portonovo en Viveiro y la de Caolín en O Vicedo), ninguna
está autorizada.
En las playas no señalizadas, la práctica del nudismo puede estar más o menos consolidada. En playas como Baleo (Valdoviño), la de las Rías
(Bergantiños) o Reira (Camariñas), el nudismo es esporádico. En otras como Tuia (Bueu), es habitual y se practica sin tapujos.
En la mayoría de las playas conviven sin problemas nudistas y "textitles" y, aunque no puede negarse la presencia de mirones de
forma más habitual de lo que sería deseable, también es cierto que mucha gente prueba alguna vez en su vida la experiencia, y que no
sería nada extraño encontrarse "cara a cara" con el vecino del tercero.