Anécdotas de "La primera vez"


Susana (21/02/2002)

Mi nombre es Susana, y me he decidido a escribir en esta sección tan exitosa animada por mi amigo Javier, quien me comentó sobre la existencia de esta Web después de haber contado aquí su primera experiencia nudista el 2/1/2002.

Para aquellos que ya hayáis leído su historia, os diré que yo soy la amiga de su relato, la que se lanzó "a la fuerza", a probar esta experiencia única con él el pasado verano. Aunque pueda parecer que el tema de la apuesta fuera una idea estúpida, personalmente a mí me ha servido de mucho, incluso en mi vida profesional, como contaré después, además de darme una lección sobre respeto hacia los demás y convivencia.

Antes de nada, y entrando en la parte anecdótica de mi primera experiencia en la playa nudista, tengo que sincerarme y reconocer que no lo pasé bien, por lo menos no en un primer momento. Después de mentalizarme durante días de tener que desnudarme en público, me imaginaba el momento en el que tendría que ponerme como vine al mundo, y encima delante de un amigo. Llegado el día, cuando estábamos andando por la playa, me puse francamente nerviosa. Estuve a punto de echarme para atrás y abandonar la idea, pero en el fondo me sentía con la obligación de probarme a mí misma, como un reto que tuviera que superar para sentirme más segura.

Aunque meses antes me había sometido a una operación de estética (para concretar, de aumento del pecho), eso no quiere decir que quisiera que todo el mundo me viera desnuda. Cuando estaba sobre la toalla, y decidía el momento de quitarme el bikini, tuve una sensación extraña que luego se ha repetido en varias ocasiones: en el fondo sí quería quitármelo para sentir el sol y el aire sobre mi cuerpo, lo que ocurre es que desde pequeños nos enseñan a cubrirnos delante de los demás, y a avergonzarnos de enseñar nuestro cuerpo, lo que es absurdo.

No me quiero enrollar más, así que os diré que aunque el primer instante en que me puse delante de Javi sin el bañador (al final sólo fue sin sostén porque llegamos a un acuerdo), lo recuerdo como algo embarazoso, de mucho corte, en el que lo único que me vino a la mente y que fui capaz de decir fue algo así como:"¿te gusta lo que ves?, ¿son como te las habías imaginado?" . Esa sensación agobiante duró muy poco tiempo, ya que pronto me di cuenta de que la mayoría de la gente ni siquiera se había fijado en nosotros, eso incluso a pesar del numerito que acabó montando mi amigo con su bañador.

Para terminar dos cosas que son las que me han llevado a escribir aquí: la primera es que insisto en el esfuerzo que para mí supuso el vencer ese primer momento de pudor. Desde aquí quiero reivindicar el hecho de que, como en mi caso, que una mujer se someta a una operación de pecho no implica necesariamente que quiera lucirse desnuda en la playa. Creo que esto es algo que no todo el mundo tiene claro. En segundo lugar, estoy convencida de que esta experiencia me ha ayudado a vencer miedos y prejuicios infantiles, y en parte, esto ha influido positivamente en mi carrera profesional, ya que desde hace unas semanas trabajo como modelo para una firma de lencería femenina, y hasta el verano pasado a lo más que había llegado es a pasar algún modelo de temporada, pero nunca de ropa interior.

Bien, ya me he alargado mucho. Solamente quería desde aquí agradecer públicamente a mi amigo Javier sus elogios, y corresponderle, claro. Sé que él también lo pasó mal desnudándose ante mí ese día. Nunca le he vuelto a ver tan excitado como durante aquellos primeros minutos. No voy a entrar en detalles porque no lo considero oportuno, pero a modo de broma y siempre en tono cariñoso te diré que tú sí que puedes lucir tu palmito sin complejos,muchacho !.(tú ya me entiendes, Javi).

Desde aquí te mando un beso muy fuerte, y también a todos los nudistas que estéis leyendo esto. Nos vemos dentro de poco en la playa: desnudos, claro.


Beidex (20/02/2002)

Bueno voy a relataros como casi de forma casual mi pareja y yo tuvimos nuestras primera experiencia con el nudismo.

Fuimos a Ajo, un pequeño pueblecito de Cantrabria, vimos que aparte de la playa principal había un camino por el que iba mucha gente. Decidimos seguirles y vimos que se llegaba a una cala en la cual habia gente desnuda y otras no.

Nos llamó la atención y decidimos quedarnos allí. Yo reconozco que me gusta probar cosas nuevas y estando allí sentado con mi bañador, me incorpore diciéndole a mi novia "me voy a quitar el bañador". Ella alucinada sonrió, y así lo hice. Me gustó tanto la sensación que rápidamente la incité para que hiciese lo mismo y.... así lo hizo. Nos pareció de lo más agradable, sin contar con que en este tipo de playas, el respeto y la limpieza están a la orden del día. De esto han pasado ya casi 7 años, la verdad es que empezamos jovencitos, ya que ahora tenemos 29 y 30.

Un consejo, no os cortéis y adelante


Ana (12/02/2002)

Hola. Me llamo Ana. Quería contaros mi primera experiencia este último verano. Llevaba tiempo pensando en ello pero nunca me había decidido por varias razones, como mis acompañantes de verano y por que al vivir en Madrid no me facilitaba ir sola a la playa. Me enteré de la existencia del solarium nudista en la piscina de la Elipa, en mi ciudad y le estuve dando vueltas hasta que un día me dije que ya no lo dejaba más. Estuve un poco nerviosa cuando se iba acercando el día y la hora, ya que en realidad no recuerdo haber estado desnuda al aire libre y menos en un lugar público, pero era una excitación agradable. Llegué a la piscina y esa tensión fue en aumento al acercarme el lugar, y cuando entré me encontré una agradable pradera arbolada llena de cuerpos desnudos que no me prestaron atención, me dirigí a una zona despejada y como pude me desnudé. Fue muy tranquilizador ver como nadie me miraba especialmente, me sentí tan agusto que, como otros muchos cuentan, al rato parecía que llevaba haciéndolo toda la vida. Incluso me levanté a pasear y utilizar la ducha y la fuente. Todos lo dicen, pero la sensación del sol y el aire en el cuerpo es muy gratificante, el sitio era estupendo y querría, además de saludar, decir a las que duden como yo, que en Madrid existe un lugar así. El próximo verano nos vemos. Adiós.


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