Anécdotas de "La primera vez"


Joan (19/09/1999)

Hola, Mi nombre es Joan, tengo 23 años y desde este fin de semana pasado practico el nudismo. Ha sido una experiencia nueva y fantástica para mí. Lástima que lo haya descubierto ya casi al final de la temporada de playa. Pero seguramente repetiré el año que viene.

Gracias también a los consejos que habeis dado en la página Web, sobre las primeras veces, me han servido y de mucho. Cuando llegué allí y me desnudé me sentía un tanto excitado. Supongo que por el hecho de ser la primera vez. Rápidamente me tuve que dar la vuelta, pues tenía una fuerte erección. Seguí las instrucciones que dábais, empecé a leer el periódico y escuchar música, y me fijé que nadie me prestaba atención, como en una playa de no nudistas, pues bien, la erección disminuyó, me pude dar la vuelta, y después de varios intentos, y concentración, me pude levantar. Empecé a caminar y alguien me miraba, supongo que porque a estas alturas de verano, y con un cuerpo realmente moreno, la zona que había quedado al descubierto estaba realmente blanca, y eso les llamaba la atención. Pero solo fue un momento. Me pude bañar con normalidad, seguí paseando, etc..

En esa jornada sentí una sensación de libertad que jamás había experimentado. Fue realmente fantástico. Tanto que al día siguiente, o sea, ayer, volví a repetir. Esta vez ya no tuve ninguna erección, y pude disfrutar todo el día. Hoy por desgracia, el día ha sido lluvioso y parece que el verano se acaba, pero estoy deseoso de que tengamos un nuevo día de calor, para repetir.

Gracias, por los consejos.


Carlos (07/05/1999)

El año 1998 descubrí el naturismo.

Fue un amor a primera vista: yo tenía muchas preguntas sin la respuesta correspondiente (tantas preguntas que te vas haciendo en esos momentos que nos ponemos más o menos "trascendentes") y me encontré con un camino llano y claro que me invitaba a recorrerlo para ir contestándolas.

Disponía de tres días de verano, fuera de temporada, para empezar a conocer Mallorca, con coche y casa a mi disposición, así que empecé a hacer kilómetros desde Palma por el sur de la isla. Después de asomarme por la Sierra de Tramuntana, una mañana me acerqué por Ses Salines, al SE., a conocer la playa de Ses Covetes que me habían recomendado por estar casi sin urbanizar; el acceso es enrevesado, al menos la primera vez, y al llegar vi que merecía la pena: largas zonas de bosque bajo y dunas, casi hasta el agua, prácticamente desiertas. Me descalcé y decidí recorrer toda la orilla hasta el puerto que se veía a lo lejos.

Pasado un rato distinguí entre las dunas una mujer que caminaba hacia el agua, desnuda, y su pareja que la miraba desde ellas, también desnudo. Curiosamente, no me extrañó, al contrario, me pareció que aquella era la situación más acorde con el entorno natural y el estado anímico que inspiraba. Casi sin pensarlo, estaba en el mar, desnudo también, recibiendo por todos los sentidos una cantidad de estímulos que nunca me habría podido imaginar y con la sensación de poder verlo todo desde otro punto de vista nuevo; me quedé hasta el atardecer.

Al volver a Barcelona busqué el modo de poder hacer cotidianas aquellas sensaciones en un entorno, nuestra sociedad, que no les resulta nada favorable. Llegué a la conclusión de que la manera de hacerlo era dentro de un colectivo con quien compartir mi experiencia. Me documenté cuanto pude, y encontré el concepto de naturismo en internet y  el CCN como exponente más próximo. Decidí asociarme porque entiendo que es la manera más completa de participar y compartir, y porque creo que sin base económica, cualquier proyecto social no se abre camino ni sobrevive en ésta "civilización".

En los meses que llevo "caminando" por aquí no me he arrepentido de haber elegido esta ruta, al contrario, cada día que pasa descubro nuevos alicientes. Un día me di cuenta que el camino se ensanchaba, mucho, y se transformaba en un espacio público  de conversación, de intercambio, de diálogo, en definitiva. Me apunté a la lista de correo y participé también: presentación, correspondencia, ..., colaboración, intercambio y alguna vez también crítica, porque no me gusta que algunos conviertan éste camino en carretera por la que conducir pesados camiones, a veces cargados de residuos contaminantes.

Afortunadamente me niego a la resignación y al pesimismo, al contrario, he llegado a la conclusión de ser positivo y positivista como única manera de avanzar y mejorar en cualquier aspecto. A veces cuesta, pero la recompensa lo vale. Me gustaría que éstas reflexiones ayuden en alguna medida a aquellos que se han desanimado o contribuyan a mejorar el "ambiente" de la lista. En cualquier caso, las envío con el mejor ánimo.

Salud y suerte.
Carlos


Chumari (02/05/1999)

Holaaa...

Recuerdo que fue un verano magnífico, por el año 1989... mmm,sí, eso creo. Tomé dicho año las vacaciones con el ánimo de estudiar una oposición más a fondo durante ese mes, pues los exámenes eran en octubre. Así que después de pasar unos días en casa dedicado al tema, y viendo que hacía tan buen tiempo, me dije: "Pero hombre, pero hombre... Con este tiempo y yo en casa... Esto no puede ser". Así que cogí la moto y me fui a Hendaya, a la playa, claro, a tomar el sol.

Y al día siguiente me encontré con un conocido y comentamos mi día de playa (es que se notaba mucho).

Y me dijo:

-- "Así que has estado en la playa nudista".
--"¿Quién, yo? No, qué horror...! Por favor! Ni siquiera sabía lo de la playa nudista!
--"Pues sí, hombre, al final de la playa, donde unas rocas grandes..."
--ah...

Así que al otro día decidí ir a la playa por la mañana y estudiar por la tarde (entonces en septiembre oscurecía una hora antes que ahora, así que para las 4 de la tarde o antes ya había que desalojar :,(

Y dicho y hecho. Acudí a la playa, paseé y descubrí la zona nudista y automáticamente me vino a la cabeza: "esto es lo mío!" Pero no me atreví a desnudarme, sino que opté por una humillante retirada que me estuvo atormentando todo el día.

Pero a la jornada siguiente, en vista de que el buen tiempo continuaba, otra vez a Hendaya y esta vez sí que acudí a la zona nudista y sí, glubs, me desnudé con toda la aprehensión del mundo (aquél me mira..., qué bochorno..., qué hago yo aquí..., y algo así como 200.000 preguntas más). Y no obstante, nada más tumbarme a tomar el sol (o poco más tarde), después del ritual del bronceador, se fueron todo tipo de temores y vergüenzas, afortunadamente, uf... La sensación fue muy placentera, tremendamente placentera, más en el plano psíquico que en el físico. Te preguntas muchas cosas sobre tu forma de vida, te ayuda a pensar un poquito más en lo que eres, qué quieres, en la forma de ver y de tratar a las otras personas y al resto de las cosas, animales, naturaleza, razas, pueblos...

Los objetivos de la vida, tus sueños, qué merece la pena...

Y no. ¡no...! No exagero. Bueno, todo esto no lo pensé en un primer momento, pero pronto surgieron toda clase de dudas e invocaciones en mi mente.

Pero la cosa no acabó ahí, porque mientras estaba tomando el sol escucho:"Hola, Jesús Mari, qué haces aquí? Y llegó una repentina ola de calor, puesto que me sofoqué instantáneamente y me puse más colorado que nada (así me lo comentaron más tarde entre carcajadas; suyas, claro). Eran una pareja de novios compañeros míos de trabajo que pidieron permiso educadamente, se tumbaron a mi lado y me explicaron que como hacía tan buen tiempo, se habían cogido un día de fiesta para ir a la playa y... mira quién está aquí.

Les estoy muy agradecido, porque me ayudaron mucho en esta primera vez a comprender y aceptar qué es el nudismo: una mezcla de sensaciones, ideas ,etc., que te ayuda a vivir mejor y a comportarte de una forma mucho más tolerante con el mundo

Y me despido. Disculpad si me he excedido en mi tiempo ;-)

Hasta otra

Chumari


Ver más anécdotas


e-mail Envía tus anécdotas y también las incluiremos

Ir a la página de inicio