Anécdotas de "La primera vez"


Javier (04/10/2002)

La primera vez que me lo planteé fue en Asturias, en la playa de Torimbia. Me encontraba de vacaciones con amigos, la mayoría en pareja, y yo estaba con una chica con la que mantenía una buena relación, de tal manera que no molestábamos a los demás. Esa tarde, nos encontramos a unos conocidos de algunos mis compañeros, los cuales estaban desnudos en la playa, y nos invitaron a jugar al fútbol. Nosotros no nos habíamos quitado el bañador pensando en que eso molestaría al resto de mis compañeros que iban a llegar, así que nos dió mucho corte hacerlo en ese momento. Yo debo confesar que, aunque estaba totalemente dispuesto, sufrí una erección terrible mientras paseaba con mi amiga, por lo cual decidí no quitarme la dichosa prenda, a pesar de la amigable conversación de varios de los nudistas de la playa.

Posteriormente, ya casado, no frecuenté ninguna playa nudista, a pesar de que mi mujer usa alguna vez tanga y practica el topless ocasionalmente, aunque no ha aceptado el nudismo cuando lo hemos comentado con algunos amigos que lo practican.

Finalmente, cuestiones de trabajo me llevaron a frecuentar con asiduidad Ibiza en viajes cortos, comiendo habitualmente en el chiringuito de la playa de Es Cavallet con un compañero. Nosotros íbamos con traje oscuro por motivos de trabajo, lo cual resultaba totalmente contraproducente con el ambiente de la playa, y a mí me provocaba un deseo enorme de hacer lo que hacía todo el mundo.

Cuando me hice cargo yo solo de los asuntos que motivaban los viajes, recuerdo que un 30 de julio terminé muy pronto en los Juzgados, y dado que tenía que recoger a mi mujer en Madrid en el último AVE, decidí tomar el último avión e ir a comer al chiringuito, ya que, quizás premeditadamente, había llevado un bañador y una pequeña toalla en el maletín. Después de comer me fui a tumbarme en la playa.

En ese momento, me quité el bañador al instante y tuve una maravillosa sensación que sólo fue turbada por un par de erecciones que me llevaron a intentar disimularlas tumbándome boca abajo (por suerta ahora se que fueron normales). Sin embargo la mejor de las sensaciones la tuve cuando me bañe desnudo.

Ahora busco cualquier oportunidad para acudir a las playas nudistas, y a pesar de que no he convencido todavía a mi mujer para practicar el nudismo, aunque sé que a ella le apetece (de hecho incluso está dejando de hacer topless por que dice que a nuestra hija le da corte), no me desanimo. El próximo verano volveré a practicar el nudismo, y si puedo, antes, ya que me produce una maravillosa sensación que me resulta difícil de describir. Anímate y practícalo, y no olvidéis publicar la información de dónde se practica.


Alejandro (09/10/2002)

Yo me empecé a interesar por el nudismo a finales del año 2000, pero hasta este mes de agosto no lo he practicado. La verdad es que me interesé en él como terapia, pues soy bastante vergonzoso y tengo complejo de inferioridad, debido al pequeño tamaño de mi pene. Cuando llegué a la playa de Pinedo en Valencia, la verdad es que me moría de vergüenza e iba mirando todo el rato al suelo "para que nadie me reconociera". Así pues busqué un sitio lo mas vacío posible y empecé a desnudarme ¡yo, y delante de varias personas!, la verdad es que alucinaba de mí mismo. Al principio estaba nervioso, pues creía que todos me estaban mirando, y enseguida surgió la erección, ya no sabía dónde meterme, así que me tumbé boca abajo. Al rato, y ya más tranquilo decidí darme un paseo, pensando que fuera lo que sea, y ahí es donde ya me di cuenta que la gente va a su bola, y que no se dedican a ver ni a mirar, y que allí nadie es más que nadie sea cual sea el tamaño. Sí, desde luego fue liberalizador y ha sido uno de los mejores días de mi vida. Este año solo he podido ir 4 veces, pero desde luego que el año que viene repito. Si alguien está en el mismo caso que yo, que no lo dude y lo pruebe, te cambia la vida.


Olga (20/11/2002)

Mi primera vez fue este verano en la Playa de los Tusales en Guardamar del Segura, una playa apartada de lo que es el pueblo en donde tienen un apartamento mis padres. Yo conocía su existencia pero nunca me había sentido inclinada a ir porque tenía bastante rechazo a estar desnuda delante de otras personas, en casa nos habían educado para no mostrarnos desnudos, ni siquiera con mi madre ni mi hermana, como mucho en ropa interior, y con amigas igual, en hoteles o vestuarios comunes siempre me quedaba o cubierta con la toalla o con las braguitas, es decir, que tenía un sentido del pudor exagerado.

Pero este verano, mi primero de casada, fui unos días al apartamento con mi marido, que hojeando un folleto turístico vio que había una playa libre y propuso que fuéramos, porque él aunque tampoco había ido nunca a una playa nudista le apetecía mucho probar. Yo no quería ir ni loca pero como insistió un montón terminé aceptando aunque dejándole muy clarito que yo iba a quedarme con el bikini puesto todo el rato.

Cuando llegamos no había mucha gente, en su mayoría gente con aspecto de jubilados extranjeros, alguna que otra pareja y poco más, porque era un día entre semana en junio, pero aún así obligué a mi marido a andar un poco hasta quedar un poco apartados de la gente.

El se quitó el bañador enseguida y yo me quedé muy digna con mi bikini. Así estuvimos un buen rato tomando el sol y bañándonos y mi marido venga a insistir en que no fuera tonta, que la sensación de estar sin bañador era genial y que por lo menos probara. El caso es que echando un vistazo comprobé que era la única en la playa con el bikini completo, había otras chicas en top-less pero casi todo el mundo en pelotas, así que me sentí un poco ridícula y como estábamos apartados decidí darle gusto para que se callara y me quité la parte de arriba.

Al principio la situación me hacía sentirme un poco incómoda, pero tras un rato sintiendo el calor del sol en el pecho me relajé completamente y terminé olvidándome de que estaba con las tetas al aire, incluso me dí un paseo y todo.

Entonces mi marido propuso que nos dieramos el último baño del día y cuando estabamos en el agua me insistió en que me quitara la parte de abajo del bikini para que comprobara lo genial que era estar en el mar sin bañador, total nadie me iba a ver porque me tapaba el agua y además se estaba haciendo tarde y quedaba muy poquita gente en la playa. En ese momento estaba muy a gusto y tenía curiosidad por ver que se sentía así que me lo quité y me lo anudé a la muñeca.

Tenía razón, que maravilla notar el agua recorriendo tu cuerpo sin las molestias del bikini, era una delicia y al final, tras un rato jugando en el mar, me sentía tan bien que a la hora de salir del agua me quedé con el bikini en la muñeca.

No me lo podía creer, y mi marido menos, allí estaba yo, la pudorosa, en medio de la playa con el culo al aire sin preocuparme de la gente que había alrededor. Ni que decir tiene que ya me quede desnuda disfrutando del sol, el aire y el agua al natural, y los días siguientes igual, de hecho estaba deseando llegar a la playa para poder quitarme la ropa nada más pisar la arena.

Vamos que he pasado de mojigata a convertirme en una nudista apasionada, aunque todavía tengo algún tabú que no sé si le ocurrirá a alguién más, y es que no me atrevo a decirlo en casa y si vamos al apartamento y está mi familia vamos a la playa de siempre y yo con mi bikini de dos piezas. Mi marido dice que es ridículo que ya soy mayorcita y que puedo hacer lo que quiera con mi vida. Tiene razón y me encantaría decirles a mis padres, a mis hermanos ya se lo he contado y dicen que no se lo creen, que me gusta tomar el sol desnuda, que el cuerpo sin ropa no tiene nada de malo, pero no me decido, y estoy segura de que no pondrían el grito en el cielo ni mucho menos, aunque se sorprenderían, pero el caso es que no me sale.

Es una riduculez, no se si a alguién más le pasa, pero en fin, de momento es así.

Perdón por extenderme tanto pero me apetecía mucho compartir mis experiencias con otras personas, y me encantaría conocer las vuestras.

Asi que ánimo a todos los que aún no os habeís decidido a dar el paso, y sobre todo a nosotras que parece que nos cuesta un poquito más. Es una delicia, probadlo.

Besos.


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