Hola, me llamo Silvia.
Somos una pareja de Barcelona que el verano pasado tuvimos nuestra primera experiencia nudista y nos apetecía contar cómo fue.
Un día charlando con unos amigos nos comentaron que ellos practicaban el nudismo desde hacía un par de años y que habían empezado por curiosidad pero que les había gustado mucho la sensación de libertad que da.
Con mi marido, Xavi, lo comentamos pero lo cierto es que no nos atrevíamos a probarlo. Lo cierto es que yo hasta el momento no me había atrevido a hacer ni top-less, porque lo cierto es que aunque creo que soy una chica normal físicamente, nunca me había lanzado.
Ahí quedó el tema hasta que este verano pasado quedamos con esta pareja de amigos para ir un fin de semana juntos a la Costa Brava.
La noche del viernes, mientras cenábamos los cuatro nos comentaron que ellos querían ir a una playa nudista, pero que nosotros hiciesemos lo que quisiesemos, ya que la Cala, llamada del Sr. Ramón es mixta. Les dijimos que por nosotros no había problema pero que probablemente no nos desnudásemos.
La mañana siguiente conforme nos acercábamos a la cala yo estaba muy nerviosa y vi a mi marido Xavi, también algo raro.
Cuando llegamos, lo cierto es que había más gente nudista que textil y yo me sentí un poco tensa. Al extender las toallas, Nuria y Carles, nuestros amigos se quitaron rápidamente la ropa y se quedaron desnudos.
Yo me sentí un poco extraña pero no podía evitar mirar sus cuerpos y pensar que porqué yo no lo hacía. Vi que mi marido se quedaba en bañador y se tumbaba. En ese momento pensé aquello de "ahora o nunca".
Me quité la parte de arriba del biquini, ante el asombro, creo de mi marido, que no de nuestros amigos, que seguían charlando con nosotros con toda comodidad y me quedé así, en top-less. Vi que Carles, el otro chico miraba de forma discreta mis pechos, e incluso creo que me hizo sentir atractiva.
Fue entonces cuando mi marido, se quitó el bañador y se quedó desnudo. Sólo quedaba yo con la parte de abajo del biquini y entonces, con ellos tres desnudos, sí que me sentía ridícula. Por lo que haciendo un gran esfuerzo, todo hay que reconocerlo, me quité la parte de abajo.
A partir de ahí me sentí totalmente liberada, cómoda y sin complejos. Tanto, que le dije a mi marido de ir juntos hasta el agua, al igual que hacían nuestros amigos.
Fue excelente. Tanto, que desde entonces sólo hemos practicado el nudismo.
Eso sí, tengo que reconocer que me agobian los mirones y ¡haberlos, haylos!.
Saludos.
Saludos, mi nombre es Alejandro y soy de México. Tengo 21 años, he tenido algunas experiencias con chicas nudistas pero yo nunca lo he practicado, bueno hasta el pasado verano. Nos fuimos a una playa cerca de Cozumel, ellas ya lo conocían, yo nunca había ido, era fabuloso, el agua cristalina y el fondo del mar era como hasta la cintura. Ellas comenzaron a desvestirse, éramos seis, cuatro mujeres y dos hombres en los que me incluyo. Mi amigo tambien se desvistió y dijo, si ellas lo hacen porque no hacerlo nosotros. Yo no me creí capaz de hacerlo, mucho menos porque tenía sensaciones de excitación y se me notaban claramente. Ellas se reían de mí, pero una de ellas, la más bella a mi parecer y creo que lo sabía, se acercó a mí y me dijo, no tengas pena, eso es normal en las primeras ocasiones. Inclusive me tomó del miembro y me jaló al mar junto con todos. Nos la pasamos de maravilla, ellas hicieron que se me olvidara practicamente en poco tiempo que estaba desnudo, cuando regresé a casa platiqué con mis dos hermanas menores, ellas estaban asombradas ya que mis padres eran extremadamente conservadores. Me dijeron que ellas también lo querían hacer, una tiene 18 y la menor 15. Están totalmente desarrolladas, yo nunca las he visto desnudas pero me gustaría verlas. Un dia las invitaré con mis amigos para que experimenten tal situación.
Muchas gracias por escucharme.
Alejandro.
En el verano del 2001 fui con un amigo en plan de trabajo a la costa del estado mexicano de Oaxaca. En el camino me charló sobre la playa de Zipolite, que ahí se practicaba el nudismo y bueno, llegamos ahí, empezamos a beber cervezas y empezaron a llegar nudistas. En tanto seguía la charla, que optamos por entrar al agua y bueno, ya dentro, el inició quitándose el bañador, luego le seguí y esa experiencia que se siente al entrar en contacto con el agua y las olas. Es como el primer beso cuando de chico a escondidas se lo das a la chiquilla que te atrae (algo inolvidable) riquísimo. Luego pues ya él se puso el bañador antes de salir, yo le seguí, pero desde ahí no he dejado de asistir por lo menos tres veces al año a esa playa, aunque a este amigo como que ahora le da pena ya incluso hablar de nudismo. No importa, seguimos siendo excelentes amigos y yo sigo visitando la playa. Aunque vamos en plan de trabajo, le digo voy a Zipolite, y él se queda en Puerto Escondido uno o dos días...
Por una humanidad natural, viva el naturismo y nudismo.
nudmexpedro@hotmail.com
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