Anécdotas de "La primera vez"


Pep (18/06/2000)

La primera vez que practiqué el nudismo fue casi por casualidad. Ya alguna vez me había bañado desnudo por la noche en el mar y era algo que me agradaba mucho. Pero esas veces no cuentan por que solían ser una etapa más de largas noches de marcha. Pues bien, resultó hace unos años que fui invitado a casa de unos amigos a Port de la Selva y cual fue mi sorpresa cuando nos bajamos la primera mañana a la playa y contemplé que algunos bañistas iban en porretas (como entonces lo llamaba). Yo la verdad, me sentí un tanto cortado y cuando mis amigos se sacaron los bañadores, pensé que siempre habían sido un poco raros. Al cabo de un rato me empecé a sentir incomodo con el bañador a su lado y agobiado por el calor, me lo saqué sin pensarlo. Ellos no hicieron ningún comentario y seguimos hablando como si nada hubiese pasado. La verdad es que me tuve que pasar prácticamente la mañana de espaldas pues las erecciones no me dejaban tranquilo.

Al día siguiente volvimos a la playa y ya andaba yo un poco cortado cuando vi que sin problemas mi amigo tenía una semierección y no pasaba nada, el seguía tomando el sol con tranquilidad. Comprendí que no había nada sexual en ello, que era un efecto dilatante del calor y que si no hacias caso, la cosa (llamémosla así) desaparecía por sí misma. Aquella mañana sí disfruté de sol en su totalidad y los baños sin bañador se me descubrieron como algo casi kármico.

Desde entonces y hace ya de esto siete años al menos, no concibo estar en una playa con bañador. Me parece además de molesto, antinatural y engorroso. Y mi vida se puede decir que cambió con esta nueva costumbre. Conocí a mi compañera en una playa de Formentera, que no habría visitado de no ser nudista.

En verano nuestros fines de semana los pasamos en las playas nudistas de Barcelona y alrededores (que sí señores nunca están llenas) y las vacaciones siempre nos vamos a Formentera donde el estar desnudo es lo mas normal del mundo.

En fin, acabo esta larga historia con un consejo a primerizos: olvidaos de las ercciones y veréis como no surgen... Son otro aspecto de lo mas natural si son sin intención.... 8-)


Juanjo (22/05/2000)

Quiero contaros mi experiencia, corta experiencia por cierto, desde el pasado verano, nunca había estado en una playa nudista antes de esa fecha y nunca había pensado que pudiera estar.

En el mes de Junio mi sra. y yo decidimos pasar un fin de semana en Gandía, viernes, sábado y domingo, el viernes y el sábado estuvimos atrapados literalmente en la jungla de las sombrillas, toallas, niños con cubitos, abuelas, señores con radio, etc. todos los tópicos imaginables y más.

El sábado decidimos dar un paseo por el borde del mar hasta que nos cansáramos, andando, andando nos salimos de Gandía ¡Sorpresa! los tópicos se fueron quedando atrás, cada vez había menos gente ¡Nueva Sorpresa! había gente desnuda, poca gente y desnuda, habíamos descubierto sin saberlo la Playa Nudista de L´Ahuir.

Decidimos que el domingo lo pasaríamos allí, entre los pocos nudistas que había ya que pasaríamos desapercibidos aún siendo "textiles".

Llegó el domingo y nos encaminamos hacia el lugar en cuestión descubierto el día antes, plantamos nuestro "chiringuito" y tomamos posesión del lugar.

El ambiente reinante era tan desinhibido y tan normal que no habían pasado ni quince minutos cuando le dije a mi señora: Voy a quitarme el bañador. ¿Que vas a hacer qué? me contestó.

Acto seguido me quité el bañador, la inmediata sensación no fue de vergüenza ni de nada, me pareció muy normal aunque en ese momento no me atrevía a bajar aún al borde del agua donde había más gente, principalmente "textil" paseando de un lado a otro.

Esa situación duró otros quince minutos, decidí dar un paso más y ni corto, ni perezoso, me fuí al agua andando tranquilamente, tal cual.

La sensación de entrar en el agua y bañarte desnudo en una playa es única pero más importante aún es el grado nuevo de consciencia que adquieres con este acto, dejas atrás años de perjuicios, de ignorancia, de no conocer otras cosas, de no atreverte, de que dirán, etc.

Ahora con este sencillo acto soy una persona más decidida quizás, más natural seguro, he repetido la experiencia, he pasado las vacaciones de verano desnudo todo el tiempo que he podido y no ha pasado nada, he estado con gente a la que he saludado y hablado y no ha pasado nada.

Nada tiene que pasar cuando estas enfrente de otra persona desnuda charlando amigablemente o compartiendo ratos de ocio en un ambiente que propicie la situación.

Amigos míos, olvidar los prejuicios, olvidar las ideas preconcebidas, el estar desnudo en una playa debería ser algo absolutamente natural.

Desnudos venimos al mundo, desnudos es nuestro estado natural, todo lo demás son aditivos artificiales y cargas sociales impuestas durante años.


Jose (11/02/2000)

Siempre he sido de los que no se pueden estar tipo lagarto tirado horas y horas al sol, así que en cuanto llego a la playa, al poco ya estoy en el agua, y al rato después ya estoy urgando por las rocas o paseando por todo lo largo de la playa. Así fue siempre desde pequeño.

Por suerte ya de jovencito viajé mucho en verano con mis padres y pude visitar muchas y distintas playas, que me encantaba recorrer y explorar.

En una de estas, después de mucho andar, fui alejándome de donde estaban la mayoría de las personas y poco a poco fui viendo que la poca gente que estaba por esa parte de la playa, en pequeños grupos alejados unos de otros, estaban "completamente desnudos"!!!! Ya os podéis imaginar la sensacion que sentí. Me vi como invadiendo una zona de la intimidad de unas personas. Así que me volví. Al día siguiente intenté explorar por el lado contrario, y al poco me encontré con el mismo panorama. Así que media vuelta. Al tercer día me decidí. Quería a toda costa seguir "explorando" aquella playa y no quería que estas personas me cortasen esa posibilidad. Dicho y hecho. Al llegar a la zona donde empezaban los nudistas (para mí entonces sólo eran "gente en bolas") me quité el bañador, si ellos iban así por qué yo no iba a poder, y además creí que era una forma de mostrar mi respeto a su forma de ver las cosas, y así seguí mi paseo por la orilla, en algún caso me crucé con alguno que salía o entraba del agua, y me sorprendió ver que yo era como invisible, el más mínimo interés por mí. Esto me animó más, y ya os podéis imaginar lo que hice en días sucesivos.

Así empezó todo, por ser una zona medio compartida. Quizás si hubiese tenido que ir de golpe por decisión propia a una playa nudista nunca hubiera ido.

Qué os voy a contar que no sepáis!!! cuando probé el primer baño sin el pesado y engorroso bañador!!, cuando vi que al caminar sin ese lastre mojado no me rozaba entre las piernas (una experiencia muy desagradable que conocerán aquellos que les gusten los largos paseos despues de un baño).

Bueno pues hasta hoy! Que solo voy en bañador cuando no hay más remedio, pues no siempre se puede ir a las playas que más nos gustan y que además no son tantas.

Mi voto por las playas mixtas como forma de invitar al nudismo!

Saludos,

Jose


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