Un día de verano. Quedamos Auxi, su novio Francis y yo para ir a Maro (Nerja) a la playa. Auxi hace comentarios sobre la posibilidad de hacer top-less, ya que supone que habrá calitas apartadas y solitarias.
Buscando una calita llegamos a la playa de Cantarriján. Tiene una zona nudista y otra mixta. Empezamos a andar por la zona mixta. Auxi comenta que no sigamos andando, que nos vamos a meter en la zona nudista. Ponemos nuestras toallas y sombrilla. Alrededor nuestra hay gente con bañador, mujeres en top-less, gente desnuda. Observamos que todos están muy tranquilos. Dan la sensación que todos están como quieren estar (desnudos, en bañador, en top-less) y lo mejor es que todos se respetan.
Auxi comenta que no se atreve ha quitarse el sujetador, pero no le damos ninguna importancia. Hacemos comentarios sobre el nudismo, pero nadie da el primer paso. Francis y yo jugamos a las palas y cuando llega el momento de bañarnos, no me lo pienso, me quito el bañador y me tiro al agua. ¡Qué gran sensación!, ¡Qué comodidad! Salimos del agua (yo todavía con un poco de pudor y miedo), nos tumbamos en las toallas y Francis le comenta a Auxi (que estaba tumbada boca abajo) que yo estoy desnudo. Auxi se vuelve, me mira asombrada y de nuevo hacemos comentarios sobre el nudismo, el pudor, que ellos no podrían, que qué agradable debe ser, que me ponga crema para no quemarme... Al poco tiempo me sorprendo viendo a Auxi quitándose el sujetador. Nos bañamos y antes de comer Auxi se vuelve a poner el sujetador. Comenta que no se quiere quemar los pechos pero yo creo que tiene un poco de pudor.
Estando sentado en la orilla Auxi me pide que juguemos a las palas. Me entran dudas y pienso en ponerme el bañador, pues eso de estar desnudo dando botes enfrente de ella me produce un cierto pudor. No me lo pienso, me levanto y nos ponemos a jugar. Todo trascurre bien, y al poco tiempo se me pasa el pudor. ¡Qué gran sensación jugar a las palas desnudo!, ¡No hay bañador que se clave!. Cuando terminamos le digo a Auxi que, ya que el sol no pica, se puede volver a quitar el sujetador. Se lo quita y nos vamos al agua. Cuando salimos le pide a Francis que se anime y que se quite el bañador. Pero Francis no se atreve.
Y así pasamos un día de playa estupendo, distinto, ¡vencimos el pudor! Nos sorprendió gratamente el ambiente de la playa. Todo el mundo se respeta, nadie obliga a nadie a hacer algo que no quiere, y nadie impide que otros hagan lo que quieren. Comentamos lo bonita que era la playa, la tranquilidad, el respeto, la libertad... quedamos en que teníamos que volver, pero se acabó el verano.
Hola. Mi nombre es Ángel, soy un chico de Zaragoza y mi primera experiencia nudista fue en el año 2004. Nos fuimos de vacaciones mi hermano, un colega y yo, al Sur a Cádiz. Estuvimos por muchos sitios: Cádiz, Jerez, Tarifa, etc. Llevábamos idea de ir a una playa nudista, pero a nuestro colega le daba reparo. Mi hermano conducía así que fue fácil engañarlo. ¡Hostia, mira, los Caños de Meca! ¡Hoy nos bañamos en esta playa! ¡Cojonudo!. Entramos con la furgoneta y nos atascamos en el camino del faro. Al final la sacamos, cogimos las toallas y la sombrilla, y nos fuimos a la playa. Cuando llegamos, el colega se quería ir, pero mi hermano y yo no nos lo pensamos mucho: fuera bañador y corriendo a bañarnos. Al final no se fue, pero tampoco se quitó el bañador. Hasta entonces bien, pero entonces vinieron unas señoras de unos 50 años. Solo éramos 5 personas desnudas y se sentaron en la orilla de la playa a mirar. Nos empezó a dar corte y lo hablamos mi hermano y yo: "Mira las mironas". Al final acabamos hablando con los de al lado, que también estaban desnudos, de lo mismo, de las mironas. Ellas miraban hablaban y se reían. En una de las veces que miraban sentadas, se levantó una gran ola y justo les cayó encima. Una empezó a dar volteretas y la otra se quedó con las piernas para arriba sin poderse levantar. Entonces nos tocó reírnos a nosotros. Fue un descojone total. Se levantaron avergonzadas y se fueron. Se nos fue del todo el rubor de que nos miren desnudos. Al final creo que ellas lo pasaron peor que nosotros.
Animo a todo el mundo a que practique el nudismo. Es alucinante. Un saludo a todos los naturistas y a los que lleven idea de serlo.
Hola, he leído vuestra página y he pensado que la experiencia que tuve este pasado verano en Grécia os la tenía que explicar, ya que a diferencia de lo que explicáis algunos yo acabé siendo la única que practicaba el nudismo en la playa. Mi primera experiencia nudista fue por tanto muy especial. Así que os explico mi experiencia... Estaba de vacaciones con mi marido y un día decidimos recorrer la isla para buscar playas no masificadas. Alquilamos un todo terreno y mapa en mano decidimos buscar lugares apartados. No pensábamos practicar naturismo ni nada parecido, sólo queríamos buscar un lugar tranquilo. Un par de horas de caminos de tierra y al fin una playa tranquila. 20 minutos andando y llegamos a la arena. Aquí empezó todo. Al abrir la mochila comprobé que sólo aparecía el bañador de mi marido... El mío se había quedado en la habitación del hotel. En un primer momento pensamos en volver al hotel pero la distancia era demasiada. Así que le dije a Carlos que no se preocupara que se bañara él tranquilamente que yo me quedaría en la sombra leyendo el diario. Tuve que insistir porque se sentía culpable de no haber cogido mi bañador. Finalmente se fue a bañar. Cuando llevaba un rato leyendo y agobiada por el calor me planteé que hacer. El panorama no era demasiado alentador... todo el mundo con bañador. Decidí hacer una cosa intermedia. Así que me quité la ropa y me quedé en tanga. Pensé que el tanga blanco que llevaba no era demasiado diferente de un bikini. Decidí pasear por la playa para comprobar si estava fuera de lugar ir así en una playa tan textil.. Por suerte no estaba demasiado morena y apenas se notaba el cambio de color entre mis tetas y el resto del cuerpo. Hasta aquí no tuve problemas. Algunas veces había practicado el topless por lo que no me cortaba demasiado que se me vieran las tetas. Pasado un rato decidí bañarme. Estuve unos quince minutos nadando...y al salir... comprobé la diferencia entre un bikini y mi tanga. Era totalmente transparente!!! Pensé que así si que llamaba la atención por lo que ante la sorpresa de Carlos y en medio de la playa decidí quitarme el tanga... acabé siendo la única naturista en toda la playa!!! Pero me mantuve firme hasta el final. Me estiré en la toalla y aguanté hasta la hora de volver al hotel. Creo que después de esta experiencia no tendré ya ningún problema en practicar naturismo donde sea.
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