Anécdotas de "La primera vez"


David (3/06/2007)

Hola, me llamo David y tengo 19 años. Hace unos días que empezó a atraerme la idea del nudismo. Encontré esta página y leí las primeras experiencias que habeis redactado aquí y cada vez estaba más animado a probar qué se siente, a pesar de que los jóvenes no abundan mucho en esta práctica. Pero yo quería probarlo así que me informé y di con una playa nudista cerca de donde vivo: la playa de l'Ahuir, en Gandía.

Tengo que reconocer que por una parte sentía algo de vergüenza pero por otra no quería que pasara de esta semana. Así que me armé de valor y este viernes pasado fui a la playa. Nada más entrar vi que la gente de la playa iba con bañador y pensé que me había informado mal pero me di cuenta que a un lado había una pareja nudista, caminé un poco y efectivamente, la playa era nudista, solo que justo delante de la entrada no.

Busqué un sitio donde tender mi toalla y me quité la camiseta. Lo demás al principio dude un poco por si tenía una erección, pero me decidí, me lo quité todo y para mi sorpresa no pasó nada. Me tumbé y al cabo de un rato me sentía igual de agusto que si estuviese vestido. Incluso me sentía mejor. Me sentía libre, libre del miedo que tiene todo el mundo a que le vean desnudo, sin ninguna preocupación. Además notas como la brisa, el sol, y el mar te dan en todas las partes de tu cuerpo sin excepción, total libertad. Nadie se te queda mirando ya que para los demás tú tan sólo eres uno más de ellos. Incluso hay gente vestida que pasea por la orilla y al pasar por la zona nudista no se fija en nadie. Se nota que están habituados a verlo. Esto me dio tanta confianza que decidí dar un paseo yo también por la orilla. Me crucé con hombres y mujeres vestidos pero ni ellos se quedaban mirándome ni yo me sentía intranquilo.

Después de esta experiencia sé que la vergüenza que pasé al principio es una tontería, aunque recomiendo que si alguien quiere iniciarse que vaya acompañado/a si es posible, ya sea de un nudista o de alguien que también quiera iniciarse. Quiero animar a todos/as los/as jóvenes que se atrevan a probarlo. No os arrepentiréis. Os lo juro.

Por último quiero dejar una reflexión para aquellos indecisos que no acaban de ver del todo bien el nudismo: los prehistóricos iban desnudos toda su vida, y sin embargo en la actualidad todo el mundo se viste. ¿Qué ha pasado de por medio? ¿Qué motivo llevó al ser humano a vestirse? Y lo más importante: tal motivo (causante de que hoy en día nos vistamos) ¿está realmente justificado? Con tal reflexión no pretendo animar a la gente a que se desnude en la calle pero sí pretendo quitarles el miedo para hacerlo en una playa nudista.


Fran (24/06/2007)

Mi primera experiencia como nudista ha sido hace nada y aún sigo con esa alegría tan difícil de explicar. Hace ya varios años vi en la tele un reportaje que realizaron en un camping nudista (creo recordar que en El Fonoll). Vi que aquello era diferente, que no me sentiría completamente a gusto, que se respiraba libertad y muy buen ambiente sólo con verlo, así que disfrutarlo sería la repera. De pequeño me dio apuro una vez que me desnudé en la playa porque otro amigo mío así lo hizo. Hablo de unos 10 años de edad.

Ahora, 17 años después, estaba decidido, pero no encontraba nunca el momento. Me gustaría ir a un camping nudista y sé que tengo cerca Sierra Natura, pero no sabía cómo me iba a sentir desnudo. Quizá porque en casa, con mis padres, me siento cohibido porque no les hace gracia, pensaba que sería siempre así. Por ello, antes de pagar una estancia en un camping para estar a disgusto, mejor probar en una playa. Así que hoy he aprovechado que tenía una partida de pelota valenciana en Sueca (Valencia). Al terminar, no pude ducharme porque no había vestuarios, así que la mejor forma de refrescarse era ir a la playa, que no estaba muy lejos. La de Cullera, imposible aparcar y la policía poniendo multas. Así que tuve que decidirme por El Saler.

Llego al camino y veo muchos coches. Con un poco de reparo, pero sin hablar en voz baja (no hay nada de qué esconderse, me digo) le pregunto al de protección civil que por dónde para la playa nudista. Me lo indica amablemente y allí me dirijo. Al llegar me daba miedo que todos me miraran al desnudarme, así que lo hice deprisa y sin mirar, al agua y a refrescarme. Era una sensación de frescor y libertad por todo mi cuerpo que estoy deseando volver a repetir. La playa no era lo mejor, mucha grava, pero la sensación lo compensa con creces. Al salir del agua, dos interrogantes que mucha gente se plantea: la posibilidad de sufrir una erección y los mirones. Los mirones, realmente, me dan igual, porque peor están ellos, pasando calor. Y lo de la erección me daba miedo porque, aunque es fisiológico, no queda nada bien estar "firme" delante de todos. Sin embargo, de todo este miedo, nada de nada, todo tranquilidad. Al primer momento de salir del agua veo que hay gente que me mira, no sé si piensan que soy un mirón más, que si no llevaba crema solar o simplemente porque era nuevo en el lugar. Pero ven que simplemente estoy tomando el sol y siento que la gente deja de observarme. Quizá fuera la novedad, que me diera la sensación de ser observado.

La verdad, fue una lástima haber llegado tan tarde y sin crema, pues valió la pena con creces. Un ambiente genial, confirmo que es totalmente familiar y que se puede encontrar de todo sin problemas: textiles, top-less, desnudos integrales... Sin distinciones ni malas miradas.

Ahora me molesta tener que mentir a los padres de mi novia de dónde he estado por la eterna lucha por intentar disociar nudismo y sexo. Lo hago por ella, porque en casa lo saben todos y no oculto nada a nadie. Por fin pude hacer realidad uno de mis sueños y animaría a los demás que tienen ese gusanillo pero no terminan por decidirse. Tan sencillo como una toalla y nada más. Yo la llevaba siempre en el coche por si se daba la ocasión. Y esta vez se dio, y no me arrepiento para nada. Además, aprovecho para confirmar lo que me decían otros nudistas: un baño desnudo relaja muchísimo. Yo, que soy puro nervio y sufro de ansiedad, volvía a casa totalmente relajado y contento.

Os espero en El Saler.


Beatriz (26/07/2007)

Hola, me llamo Beatriz, tengo 23 años y quería contaros cómo fue mi primera experiencia nudista, que tuvo lugar el verano pasado. Un grupo de amigos decidimos ir a pasar el día a las playas de Bolonia, en Cádiz.

Varios días antes uno los chicos comentó que en estas playas se puede practicar el nudismo sin ningún problema, e insinuó que podíamos probar la experiencia. Tanto mi amiga Sonia como yo dijimos que cada uno podía hacer lo que quisiera, pero que desde luego nosotras no íbamos a quitarnos nada, y mucho menos delante de ellos. El tema salió un par de veces más, pero nosotras dejamos clara nuestra postura. Al final fuimos 3 chicos y nosotras dos. Al llegar a la playa elegida vimos que era mixta, pero con mayoría de gente sin ropa, con lo cual me empecé a agobiar un poco. Al principio todos nos quedamos con los bañadores, pero al cabo de varias horas los chicos medio en broma comentaron lo bien que se debía estar desnudos en el agua, así que se fueron a bañar y, a la salida aparecieron como Dios los trajo al mundo. Para mí fue una sensación muy extraña verles así, porque nos conocemos desde hace años y una no puede evitar miradas .....y comparaciones. Estuvieron pinchándonos un rato para que no fuéramos tan “estrechas”; mi sorpresa fue descomunal cuando veo que Sonia de repente se quita la parte de arriba y se queda en top-less. A partir de ahí tuve una presión constante. No sé, toda la vida me ha dado mucho corte imaginarme desnuda en público, a pesar de que estoy muy bien proporcionada; supongo que no tengo porqué avergonzarme de mi cuerpo, pero bueno.... Aún así, yo seguía sin dar el paso, pero aquello era tan ridículo que tuve que ceder. Según me estaba quitando la parte superior del bikini no podía creer lo que estaba haciendo...yo, la pudorosa Bea mostrando mis pechos sin tapujos delante de mis amigos de toda la vida. En cualquier caso no fui la única que se alteró, porque cuando me estaba desnudando no pude evitar fijarme en Fran, y me percaté de que tenía una erección, yo diría que grande, seguramente provocada por mi "striptease"; en seguida se volvió, pero los otros le tomaron el pelo un rato... Tengo que reconocer que no fui capaz de quitarme más ese día con tanto público conocido. Aún no he dado ese paso porque me quedan algunas dudas. Es verdad que la sensación del sol y el viento sobre el cuerpo es muy agradable, pero es complicado romper con los tabúes cotidianos. De todas formas, es más difícil aún cuando tienes que desnudarte delante de conocidos. Imagino que este verano acabaré por decidirme, ya os lo contaré.

Para finalizar quisiera expresar mi admiración por aquellas mujeres que os decidís tan pronto y que, según he leído en tantas anécdotas de esta página, en seguida sois capaces de ignorar las miradas del resto de hombres y de sentiros como si siempre hubierais mostrado vuestra desnudez en público.


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