Me llamo Victor y tengo 21 años.
Empezé a hacer nudismo el verano pasado. La verdad es que nunca me había llamado mucho la atención ni picado la curiosidad, pero una vez, estando en una playa textil en Vigo "O Bao" escuché que justo al lado y detrás de unas rocas había una pequeña cala nudista, "A Fontaíña" en dónde convivían textiles y nudistas.
La verdad es que no tenía ni idea, y en sí, me atrajo la idea.
Hablando de ello con un@s amig@s, descubrí que una de ellas, Vanessa, hacía nudismo y iba allí, y, como tenía la curiosidad dentro de mí, decidí hablar con ella y preguntarle. Me dijo que se estaba muy bien, que había todo tipo de gente y de personas y de buen rollo, no había problemas... y me decidí a ir, así que a la tarde siguiente quedamos, fuimos juntos a la playa.
Al principio estaba nervioso, cortado, quizás incómodo por lo que no me atreví a quitarme el bañador... incluso tuve un conato de semi-erección que aún me puso peor, pero Vanessa se dió cuenta y me dijo que me relajara. Ella se desnudó y estuvo conmigo, incluso me respondió que si había algún problema marchábamos, pero gracias a ella me tranquilizé, y, al rato, me quité el bañador.
La sensación fue maravillosa, y, cuando me levanté y me fui a bañar y noté como el agua tocaba todo mi cuerpo, la verdad... me encantó! Desde aquella vez, digamos que soy un cliente habitual y que no me arrepiento de haberlo hecho.
Por ello, recomiendo a todo aquel que lea esto, que, si realmente le interesa, que lo pruebe, que no es nada malo, y que si le gusta, que repita, que seguro que no se arrepentirá.
Hola, soy Jorge y desde hace unos años me venía rondando la idea de estar un día desnudo en la playa, pero hasta este verano no he encontrado el lugar, momento y situación adecuado. Y a pesar de vivir en una zona costera, mi primera experiencia ha sido en la única playa nudista de Bélgica: Bredene.
La playa está perfectamente señalizada, con carteles enormes que pone "Nude Beach 1 km, 500 m,...", y conforme me iba acercando me iba poniendo nervioso, algo que supongo nos pasará a todos la primera vez. Anduve unos metros por la playa buscando el lugar idóneo, extendí la toalla, me quité la camiseta, el bañador y me tumbé para experimentar la sensación. Es curioso sentir el aire en todas las zonas del cuerpo, una sensación agradable.
Estuve un rato tumbado boca abajo, leyendo, y luego boca arriba, viendo cómo actuaba la gente y pensado si yo sería capaz de jugar a la petanca y de dar paseos como lo hacían ellos, algo normal para muchos, pero extraño para los que nos iniciamos, pero aún no me atrevía a dar una vuelta por la playa. El primer "paseo" fue extremadamente breve: ir hasta la papelera y volver a la toalla, pues temía que ocurriera lo que no deseaba y no tener con qué taparme. Tras dos o tres pequeños paseos, por fin me decidí ir al agua, a unos 50 metros, y con paso decidido fui, disfruté del agua fría, volví y no pasó nada, y como cada vez me iba encontrando más cómodo, di alguna vuelta por la orilla del mar, algo fantástico.
Os animo a todos los que no lo hayáis probado a que lo hagáis cuanto antes, pues la sensación de estar en la playa tomando el sol sin bañador es fantástica, y no digamos ya la de bañarse en el mar, más maravillosa todavía.
La primera vez que he practicado el nudismo ha sido este verano, a los 27 años, en la playa de Conil (Cádiz). Había ido con unas amigas a pasar unos días de vacaciones, y un día, dando un largo paseo por la playa, vimos que según nos íbamos alejando del pueblo, había gente desnuda paseando por la playa, y algunas parejas tomando el sol.
Una de mis amigas, medio en broma medio en serio, nos propuso bañarnos desnudas, que ella nunca lo había hecho, y que debía ser una gozada. No nos dejó tiempo a que le contestáramos, pues antes de que ninguna reaccionáramos ya se había quitado el bikini, lo había dejado tirado en la arena y estaba en el agua llamándonos.
Las demás (éramos cuatro), no sabíamos cómo actuar, pero una se animó, así que las otras dos fuimos detrás, y la verdad es que es una gozada. Como las toallas las habíamos dejado lejos, decidimos secarnos de pie, al sol, antes de ponernos de nuevo los bikinis y volver.
Al día siguiente, repetimos el paseo y el baño, por supuesto también desnudas. Y ya al tercer día decidimos cargar con las toallas hasta esa zona, aunque tuviéramos que andar 20 minutos, para poder tomar el sol tranquilamente sin bañador y disfrutar de esa libertad. La verdad es que fue genial; en cuanto se me vuelva a presentar la ocasión repito seguro.
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