Anécdotas de "La primera vez"


Horacio (08/07/2008)

Un saludo a todos los amantes del sol, el mar y sobre todo a los que sienten el placer de disfrutar las infinitas sensaciones de la naturaleza en la piel y los sentidos...

Somos un matrimonio con más de 30 años de casados... Hemos vivido toda la vida a la vera del mar. Mas nunca pensamos en el nudismo, dado que nuestras playas estaban lejos de esta realidad.

Ahora somos residentes en la Costa del Sol... y un día como otros caminába con mi esposa por la orilla del mar... y sin darnos cuenta perdimos la noción de las distancias recorridas.

De pronto, delante nuestro, un mundo diferente... Gente haciendo nudismo. Nos sentimos un poco como invasores de la privacidad de estas personas, por estar con nuestros bañadores. Así que nos dijimos: nos damos la vuelta. Regresamos pero el próximo fin de semana ya sabemos donde acudir a tomar el sol.

Un poco en broma, pero mucho más de certeza, descubrimos que podría ser maravilloso atravernos a ello. Así fue, a la semana estábamos en las cálidas arenas, preparándonos para nuestra primera experiencia... Pero lo increíble y fantástico fue que sin remediar nada nos encontramos completamente desnudos por vez primera ante gentes desconocidas e inmersas en lo suyo.

Así tomamos tambien nuestro primerr y fantástico chapuzón al desnudo. Jaaaa, la verdad es que ya no volvemos a ser más partícipes del bañador... El tiempo pasa y nos va enseñando cuan bello puede ser algo tan simple y demoledor de tabúes... A vivir el nudismo en todo su esplendor y ser ante todo respetuosos con el otro...

Aunque tambien aprendes a ver el otro lado del sistema... los mirones y exhibisionistas, disfrazados de nudistas. En fin, de todo hay en botica. Un saludo a todos y animaos...

G&H


Isabel (30/07/2008)

Hola, me llamo Isabel. Este año ha sido la primera vez que me he bañado en una playa nudista. La verdad que fue dicho y hecho. El año pasado mi amigo me propuso hacer topless en una playa desierta y, este año, un día quedamos para ir a la playa y mitad del camino me propuso ir a una playa naturista. La verdad, no me convencio demasiado y me hice la despistada. Cuando llegamos a la playa que a mi me gustaba, había mucha gente y casi no había sitio para aparcar el coche. Entonces mi amigo insistió en ir a la playa nudista, pero le dije que en topless, y quedamos de acuerdo. Cuando llegamos y vi que que nadie notó mi presencia, entonces decidí quitarme el bañador y cuando mi amigo se giró para decirme "vamos a bañarnos", se quedó sorprendido. Fue mi primer baño nudista, pero fue una sensación de libertad. Desde este día soy yo quien insisto en ir a la playa nudista. Ahora hasta a mis amigas intento convencerlas para que vengan.


Silvia (01/09/2008)

Hola, me llamo Silvia y quiero compartir con tod@s como me he unido a la comunidad nudista este verano.

Mi inicio, como muchos otros, fue bastante imprevisto, al menos para mí, yo incluso diría que un poco a traición. María, una compañera del trabajo me inivtó a pasar un fin de semana en el apartamento que sus padres tienen en Almuñécar, ya que no iba a ir nadie y podríamos estar solas, hasta ahí todo normal.

Llegamos el viernes por la tarde, aún a tiempo para bajar un rato a la playa de La Herradura, justo en frente de su casa, allí la primera sorpresa. María se quita el vestido y la única prenda que lleva es un tanga de color negro. Yo, que iba con mi bikini me quedo un poco cortada, he hecho topless algunas veces, pocas la verdad, pero siempre en playas con muy poquita gente y ésta estaba bastante concurrida, pero no quiero dar la nota demasiado, así que me quito la parte de arriba y las dos con las tetas al aire a la vista de todo el mundo, la verdad es que al rato ni me importa.

El sábado por la mañana, me asomo a la terraza y veo que la playa ya está hasta arriba, a pesar de ser bastante temprano. Le pregunto si siempre suele estar así y ahí viene la gran sorpresa. Me confiesa que ella y su familia siempre van a Cantarriján una playa cercana que, sorpresa, es nudista. Francamente, no me lo esperaba, no me imaginaba ni de lejos que María pudiera ir a playas nudistas, pero tampoco se me pasaba por la cabeza que pudiera ir con un tanga como el del día anterior.

Empezamos a charlar y me cuenta las mil y una maravillas del nudismo, lo agradable que es bañarse sin ropa, el sol sobre la piel, el aire del mar rodeando tu cuerpo desnudo... Finalmente, una vez que me cuenta que si no quiero desnudarme no tengo por que hacerlo, decidimos ir.

Había bastante gente y muchos, la mayoría, desnudos. Nos colocamos un poquito apartadas del mogollón y de la orilla, María se quita todo y yo en topless, como el día anterior. Tras un rato tomando el sol, nos metemos al agua y allí con el agua hasta el cuello, María me dice que me quite el bañador, que tengo que experimentar la sensación de bañarme desnuda. No me ve nadie, pienso, y en el fondo lo estoy deseando, me lo quito y me lo ato a la muñeca.

Al principio no me muevo, siento que todo el mundo me mira, al poco doy unas brazadas, me gusta, sigo nadando, me encanta, cómo he podido perderme esto hasta ahora, tras un rato bañándome hago ademán de volverme a poner el bañador, María me mira y pienso, ya puesta...

Ya no me vuelvo a poner el bañador en lo que queda de día, ni al día siguiente que, ni que decir tiene, volvemos a esa maravillosa playa, ni muchos otros fines de semana que hemos vuelto a esa magnífica playa.

Gracias María, ahora soy una más


Ver más anécdotas


e-mail Envía tus anécdotas y también las incluiremos

Ir a la página de inicio