Anécdotas de "La primera vez"


Rafael (17/11/2008)

Mi primera vez fue hace un año, con 27 años, el año pasado en Portugal. Estaba de veraneo con unos amigos en el la isla de Culatra, un paraiso natural en el Algarve. Después de una dicusión decidí ir a dar una vuelta por la orilla a ver si se me pasaba y comenze a caminar por la orilla de la playa. Es una playa natural de varios kilómetros de longitud. A medida que avanzaba pude comprobar que cada vez había menos gente y la poca que había estaba desnuda. Me fue tentando la idea mientras seguía caminando aunque tenía los típicos miedos. Cuando me quedé sólo me desnudé por completo al aire libre por primera vez en mi vida y experimenté una sensacion increíble de libertad, sensación que se incrementó al introducirme en el agua. Al salir me tumbé sobre la arena al sol, nunca en mi vida había estado mejor. Al salir había llegado alguna gente que se había puesto cerca de mi bañador, me dio cierto corte de que me vieran ya que estaban vestidos, pero me sentía tan bien que no me importó. Como no había llevado toalla me sequé paseando por la playa. Caminando fui avanzando hacia las zonas más concurridas. El peor momento lo pasé al ver caminar en dirección contraria a un grupo de seis chicas, todas ellas muy guapas y todas vestidas. Pensé en dar la vuelta y buscar mi bañador, pero seguí andando. Fue el momento de mayor verguenza de mi vida, pero fue mi cambio de chip. Desde ese momento no me importa mostrarme desnudo y el resto de veces que he ido a la playa siempre me he desnudado y pasado genial, experimentado la verdadera libertad. La pena es que apenas lo puedo practicar porque nadie de mi entorno lo practica e irse solo es duro. Mi siguiente paso será practicarlo delante de mis amigos y amigas. Supongo que pasaré un mal rato, sobre todo por ellas pero merece la pena.


Auxi y Carlos (07/12/2008)

Mi primera vez fue con mi novio, hace 8 años. Por entonces vivíamos en Tenerife y tenía 25 años. Acudimos a la playa de la Tejita, que tiene dos zonas, una textil y otra nudista y que está en una cala y que está resguardada del viento. El hecho es que fuimos a la zona textil y ese día hacía viento. Ante la alternativa de irnos a casa, decidimos ir a la cala nudista. Ninguno tenía la intención de quitarse el bañador pero al llegar y ver que todos estaban desnudos y solo alguna chica en top-less, decidí sin pensarlo quedarme en top-less y meterme al agua. Casi me muero de vergüenza cuando al salir del agua me veo a dos compañeros del trabajo desnudos y que me saludan. Encima notaba como me miraban los pechos, que creo los tengo bien, y nada, los tíos hablándome durante más de cinco minutos y yo allí deseando que me tragara la tierra. Os aseguro que fueron los cinco minutos mas largos de mi vida. Al llegar a la toalla, ¡¡mi novio Carlos estaba tumbado boca arriba y desnudo!! Yo flipaba por nuestro comportamiento tan natural, máxime cuando nunca habíamos hecho nada de esto. Yo decidí seguir la máxima de donde fueras haz lo que vieras y me quité la bragita. Pasamos el resto del día como si tal cosa, bañándonos y tomando el sol como si tal cosa. Desde ese día somos nudistas y no concebimos ir a una playa sin estar desnudos. Desde aquí os animo a probar la sensación de tomar el sol desnud@s. ¡¡Ah, La verguenza se va a los cinco minutos y no vuelve!!.

Alex (17/01/2009)

Voy a contar mi anécdota con el nudismo.

Era el 10 de julio de 2001, tenía yo por entonces, 18 años. Un amigo me llamó para ir a la playa, y yo ni por un momento llegué a imaginarme que esa playa a la que me iba a llevar era nudista. Una vez que llegamos allí, mi amigo y otro chico que también venía con nosotros, se desnudaron sin ningún tipo de pudores. Yo seguía vestido y me dijeron que me tenía que desnudar yo también, que estaba dando la nota. Yo no me atrevía. Pero tanto me insistieron que acabé desnudándome, quedándome sentado en la arena y con las piernas cerradas, todo encogido y pasando un trago espantoso. Al cabo de un rato, mi espalda se estaba resintiendo, y yo muerto de vergüenza, me tumbé boca abajo. Al principio pasé una vergüenza espantosa, pero al final acabó encantándome. Este amigo nunca más me volvió a llamar para ir a la playa, pero a mí me quedó la honda de aquel día, y estaba deseando repetir. El problema es que ese sitio estaba muy lejos de mi casa y yo no dispongo de coche.

Un día me enteré de que habia una pequeña calita para practicar nudismo cerca de donde vivo y ahora siempre que puedo voy allí. Me encanta. Es una sensación maravillosa sentir que todo mi cuerpo está expuesto al aire y al contacto con el mar. Ahora estoy enamorado del nudismo y aprovecho casi cualquier ocasión que puedo para practicarlo. La pena es que en mi entorno más cercano no hay casi nadie que se anime a venir conmigo. Solo un amigo, pero no siempre puede venir.

Animo a todo el mundo a vivir esta maravillosa experiencia. No debemos dejarnos dominar por nuestros complejos. ¿Acaso salimos a la calle con pasamontañas si no nos consideramos agraciados de cara? Pues con el cuerpo humano pasa igual, la ropa debe ser usada para combatir el frío, no como manera de ocultar nuestros "defectos", que solo existen en nuestra imaginación.


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