Hola, me llamo Daniela
Mi primera vez y aunque parezca mentira, ha sido a mis 36 años, aunque siempre me había atraído.
Ocurrió de una forma tonta, mi marido y yo nos tomamos unas vacaciones en Fuertevetura. A nuestra llegada la sorpresa fue mayúscula, nos habían perdido la maleta. Nos comentaron que seguramente en 24 horas la tendríamos en el hotel. Nos lo cogimos con buen humor y a la llegada al hotel le comentamos a la chica que nos atendió lo sucedido. Mi marido ironizó con la suerte que teníamos, ya que al menos podríamos ir a la playa, ya que había escuchado que aquí todas las playas eran nudistas. La chica nos comentó que no era así, más o menos, pero que podíamos desnudarnos en muchas playas. Nos decía que la playa del hotel era mixta y si queríamos, nos podíamos desnudar. Mientras íbamos hacia la habitación comentamos junto a mi marido la posibilidad de ir a la playa esa misma tarde y que, por una tarde, podíamos probar el de desnudarnos para ver si nos gustaba en espera de nuestra maleta. Ya en la habitación nos desnudamos totalmente. Mi marido se puso una toalla para tapar sus partes íntimas y yo, tras depilarme el pubis convenientemente con una cuchilla del hotel, me quedé con una tanga y la camiseta que llevaba mi marido, la cual me cubría sobradamente. A nuestra llegada a la playa del hotel tuvimos una decepción, todo el mundo estaba en bañador. Tras encontrar un hueco, colocamos una toalla y mi marido me dijo: "pues a quien no le guste, que no mire" y, seguidamente, se despojó de su toalla y se fue a bañar totalmente desnudo. No daba crédito a lo que veía, pero me fijé y la escena no causó ningún revuelo, por lo que decidí librarme de la camiseta dejando mis pechos descubiertos. De todas formas mi tanga era discreto y negro y hasta parecía un bañador, por lo que decidí ir a bañarme. Una vez en el agua no dejaba de pensar en quitarme la braguita, pero algo no me lo permitía. Decidí salir del agua y, de golpe y tras ver lo feliz que era mi marido allí en medio en pelotas, me bajé mi tanga dejando al descubierto mi vagina. Me gustaría decir que la escena no causó demasiado ruido, pero la verdad es que me sentí observada, pero lejos de acongojarme saqué a relucir mi talante exhibicionista, regrese a la toalla y me practiqué una cola en el pelo, allí en medio de la playa. La sensación del agua recorriendo mi cuerpo mientras la brisa marina impactaba en mi bello púbico por primera vez es algo que no olvidaré. Estuve toda la tarde y semana desnuda en la playa. No me lo podía creer, me paseaba con el culo al aire y no me inquietaba en absoluto. El resto de días incluso caminábamos kilómetros desnudos los dos, intercalando zonas textiles y nudistas. La sensación de libertad es absoluta y aunque a veces nos sentíamos observados nos era igual. Destacar que en los días sucesivos cada vez había más gente en la playa del hotel que se apuntaba al naturismo. Al día siguiente de nuestra llegada la maleta apareció, pero los bañadores se quedaron en la maleta para siempre.
¡Besitos!
Hola me llamo Edu, soy de alicante tengo 25 años y mi primera vez fue por curiosidad hace un par de años. Fui solo a la playa, me desnudé y ya está, pero sentí mucha vergüenza, pero me encantó. Y no sé por qué ya no volví más hacer nudismo. Y en Almería, en un festival de música en la playa con unas amigas y casi toda la zona de acampada, el alcohol y lo que no es el alcohol... hizo que todo el mundo se bañara en la playa denudo... y a partir de ahí siempre que puedo lo practico.
Hola, mi nombre es Dante, tengo 31 años, estoy casado y tengo un hijo de 6 años. Mi primera vez como nudista fue en un viaje que hice a la Amazonia para ir donde había una población indígena: los huaorani. Ellos viven en medio de la selva pero debido a la modernidad habían cambiado. Eran muy amigables y conocían mi idioma, normalmente andan desnudos pero debido a la llegada de civilización estaban vestidos. Las mujeres usaban ropa casi todo el tiempo y los hombres iban ocasionalmente desnudos. Ya había pasado unos días con ellos aprendiendo sobre cómo eran y debido a la humedad me invitaron a nadar con ellos, yo acepté. Al llegar ellos entraron desnudos, yo me puse unos shorts ya que las mujeres estaban lavando la ropa, y los acompañé. Después, al salir, debía dejar que se secaran los shorts para no agriparme con la humedad, pero debido a que lavaban la ropa, no tenía que ponerme, pero cuando se lo comenté me dijeron que no me preocupara, que ahí todos iban desnudos, no era novedad. Yo opté por quitármelos escondido, así que me metí entre unas plantas y me lo quité, pero pronto me encontraron y yo, preocupado. Jamás me habían visto desnudo otras personas. Ellos me dijeron que fuera, que no había preocupación, y al final, un poco obligado, salí con preocupación, ya que no solo los hombres me verían, sino tambien niños y mujeres. Pero no le tomaron mucha importancia, ni siquiera a que tenia la piel blanca, y me fui acostumbrando. Me fascinó tanto que cuando se secó la ropa ni pensé en vestirme. Pase el día desnudo y sin temor. Los otros días ocasionalmente me despojaba de mi ropa. El ultimo día, ya para irme, dos compañeros del trabajo fueron a verme, y los huaorani me tenían una sorpresa, una despedida para mí y querían que yo participara lo más huaorani posible, en otras palabras desnudo. Al principio estaba nervioso porque a mis amigos los conocía, pero aun así salí. La sorpresa fue para ellos cuando me vieron salir desnudo. No voy a olvidar sus caras y la forma en que se reían de mí, pero a mí no me incomodó. Solo usé ropa cuando fui a nadar y me fotografiaron mientras me cambiaba. He decidido volver a intentarlo, es una increíble sensación.
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