Anécdotas de "La primera vez"


Juanma (28/04/2010)

Mi primera experiencia fue hace dos años en Vera. Por motivos de trabajo suelo desplazarme a menudo a Almería y una tarde pasé a ver a un cliente en Vera, terminé pronto y me acerqué a conocer la playa. Yo siempre había tenido curiosidad por este asunto, ya que adoro la libertad y la naturaleza, pero nunca me había atrevido, quizás por no tener la oportunidad. Cuando llegué a la playa me quedé asombrado de la naturalidad de la gente y comprendí aquello que había leído de que era el paraíso nudista. Sin pensármelo dos veces me quité el bañador y sentí una sensación de libertad extraordinaria, aunque lo reconozco que al principio un poco cortado. Me llevé toda la tarde tomando el sol en total libertad, incluso me atreví a darme mi paseito y desde entonces me enganché.

Cuando llegué a mi casa se lo conté a mi mujer y logré convencerla para que repitiera la experiencia conmigo y ya hemos visitado otras playas nudistas juntos, siendo la experiencia para ella también agradable y que pensamos repetir este verano y otros muchos más.


Pedro (13/05/2010)

Pedro en la playa

Hola, soy Pedro, vivo en Ecuador y quisiera compartirles mi experiencia. Estaba yendo a la playa con mi esposa y mi hijo de seis años. Íbamos a una playa que nadie conocía, porque no había carretera para ir allí, por lo que estaríamos solos. Al llegar, mi esposa, la más preparada, fue con el bañador puesto, por lo que fue quien sacó todo. Mientras tanto mi hijo y yo nos íbamos a poner el bañador. Él se quitó la ropa, se lo puso y salió corriendo al agua poco profunda. Yo, por mi parte, tratando de buscar el bañador, que no aparecía: lo había olvidado. Así que me dejé el short y corrí con mi hijo al agua, pero no estuve mucho tiempo, porque en un momento salí por lo incómodo que se ponía el short con el agua. Salí y mi esposa me dijo que me lo quitara, pero yo no traía nada más e iba a estar denudo, y ella me dijo que nadie me iba a ver, que lo hiciera, por lo que me fui y entre las palmeras me quité el bañador.

Y, ¡qué gran sensación sentir el viento en mi cuerpo y el sol!, pero sin olvidarme de ponerme bloqueador solar en las partes menos expuestas y me recosté al sol. En ningún momento me incomodó que mi hijo me viera desnudo, porque yo sé que no le hará mal, por lo que al salir él del agua, no lo tomé como incorrecto. Solo se rió y yo también y comenzó la charla de los cambios del cuerpo, que pronto fue aclarada. Él le preguntó a su mamá si podía quitarse el bañador también para estar igual que yo, y pasamos excelente la tarde, excepto que al anochecer me congelaba porque como me metí con los shorts que usaba, no tenía que ponerme y regresé desnudo causando un cómico espectáculo cuando traté de entrar a la casa sin que los vecinos me vieran.


Jordi (01/06/2010)

Hola me sumo a explicar mi primera vez.

Ocurrió el verano pasado, estando mi novia y yo en la playa por la mañana, a primera hora, con su hermana y su marido. Cuando despues de un chapuzón, al salir, vi que mi novia había perdido la parte superior del bikini. Se lo indiqué y para mi sorpresa me dijo que mejor, ya que hacía tiempo que quería tomar el sol sin esa parte. Me sorprendió, ya que mi novia es bastante tímida y más estando parte de su familia.

Lo curioso es que su hermana se dio cuenta y en vez de intentar solucionar el problema dijo que ya era hora que dejase los prejuicios en casa y se puso ella también en topless y, junto a su marido, enpezaron a hablar de nudismo y de que ellos lo practicaban desde hacía tiempo.

Lo cierto es que nos hablaron tan bien de esa práctica, desconocida por nosotros, que dicidimos ir a probarlo con ellos al día siguiente.

Nuestra sorpresa fue cuando, al llegar a la playa, mi cuñada se desnuda por completo y me dice que no pasa nada y que disfrute de la sensación. Mi novia, que ya estaba desnuda junto a mi cuñado, me propone dar un paseo por la orilla, y perder un poco la vergüenza de ser la primera vez. Lo cierto es que al haber gente alrededor me fui acostumbrando a la desnudez, y tengo que darles las gracias a la familia de mi novia porque desde entonces no hemos utilizado más el bañador, ya que es de lo más bonito y relajante estar más en contacto e integrado a la naturaleza.

Gracias por todo.


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